ANDRÉS ELOY BLANCO: Canto a los hijos en marcha…

Nota: A los pocos que saben mi sitio en este momento, les hago llegar este poema de Andres Eloy Blanco. Lo recibí en mi whatsaap hace unos momentos cuando transitaba estas calles infernales. Debí entrar a un sitio,  sentarme y leer cada palabra. Estremeció cada centímetro de mi alma, “si es que la tengo”. No pude contener las lágrimas pensando en este valle incendiado por la barbarie. Recordé un enfrentamiento entre la juventud desbocada sedienta de libertad una noche de marzo de 2014 cuando a diestra y siniestra sentí el frío de la muerte zumbado en mis oídos. Había quedado en medio de la nada ese día,  una noche tan tensa que hasta la muerte debió asustarse.  Un grupos de los malditos había descendido de una “ambulancia” y comenzó a dispararnos.Recordé cuando manche de sangre mi ropa un día que a pocos metros de mi caía un gran joven con quien con quien compartí tantas luchas.

Recordé el día que salí del país aquella canción que decía “es la llanura que va llorando en silencio porque nos vamos estero de Camaguan”.

Hoy ya no quiero recordar. Solo estoy aferrado a esa esperanza quizá dolorosa pero que llegará a realizarse con felicidad: ¡no podrán,  no podrán, no podrán. Seremos libres!

Un combatiente

Caracs 2017.

Canto de los Hijos en Marcha,

Andrés Eloy Blanco.

(Poeta venezolano)

Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras;
que no vengan todos a pasar la noche
rumiando pesares, mientras tú me lloras;
que no esté la sala con los cuatro cirios
y yo en una urna, mirando hacia arriba;
que no estén las mesas llenas de remedios,
que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
que no venga el mozo con la tarjetera,
ni cuelguen las flores de los candelabros
ni estén mis hermanas llorando en la sala,
ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras.

Lléname la casa de hombres y mujeres
que cuenten el último amor de su vida;
que ardan en la sala flores impetuosas,
que en dos grandes copas quemen melaleuca,
que toquen violines el sueño de Schuman;
los frascos rebosen de vino y perfumes;
que me miren todos, que se digan todos
que tengo una cara de soldado muerto.

Lléname la casa
de flores regaladas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
tenme de la mano, tenme de los labios,
como aquella noche de mi padre muerto,
y al cabo, dormidos iremos quedando,
uno con su muerte y otro con su sueño.

Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros,
con sus dos caballos gordos y pesados,
como de levita, como del Gobierno.

Que si traen caballos, traigan dos potrillos
finos de cabeza, delgados de remos,
que vayan saltando con claros relinchos,
como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
que voy a salirme de la caja negra
y a saltar al lomo del mejor caballo
y a volver al fuego.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros.

Madre, si me matan,
y muero en los bosques o en mitad del llano,
pide a los soldados que te den tu muerto;
que los labradores y las labradoras
y tú y mis hermanas, derramando flores,
hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
que con unos juncos hagan angarillas,
que pongan mastranto y hojas y cayenas
y que así me lleven hasta un cementerio
con cerca de alambres y enredaderas.
Y cuando pasen los años
tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
pide a los soldados que te den tu muerto.

Madre, si me matan, no me entierres todo,
de la herida abierta sácame una gota,
de la honda melena sácame una trenza;
cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.

Madre, si me matan,
ábreme la herida, ciérrame los ojos
y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
y esa pobre mano por la que me matan,
pónmela en la herida por la que me muero.

Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
ponme tu pañuelo
bajo la cabeza, triste todavía
por las despedida del último sueño,
bajo la cabeza como casa sola,
densa de un perfume de inquilino muerto.

Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
-¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos…

Y una palabra: JUSTICIA
escriban sobre la tumba
Y un domingo, con sol afuera,
vengan la Madre y las Hermanas
y sonrían a la hermosa tumba
con nardos, violetas y helechos de agua
y hombres y mujeres del pueblo cercano
que digan mi nombre como de su casa
y alcen a los cielos cantos de victoria,
Madre, si me matan.

(Mayo de 1929)

Un pensamiento

  1. Lo de la calle Cajigal no esta de moda. Por tal motivo; no hay “fiebre”.

    Otra vez parte del endogeno mal venezolano se pone de manifiesto; hablar de lo que esta de moda (la “fiebre”). El criterio infantil, del groso de la población, pone en practica la misma selectividad superflua -usualmente errada- sobre las prerrogativas del país; incluyendo la necesidad de la lucha por su propio bienestar, la exigencia por el culto a la dignidad y honestidad individual de cada venezolano y su anhelo por conseguir algo que llaman Democracia. Otra respuesta sintomática, anacrónica en el contexto proactivo necesario y viciada por el mal del guiño monoproductor-caribeño de mas dos siglos de historia. Ahora la “fiebre” es por marchar y atapuzarce de toda clase de ciber-cobertura de videos, fotos y mensajitos. Solo unos pocos bravos luchan y caen; pero no hay nada organizado para luchar, aunque si mucho bochinche -si Miranda vuelve otra vez a retumbar desde La Carraca. Pero la fiebre conllevara a marchar otra vez. Un dia por los heroes caídos. Otro por los presos. Marchar, gritar locuaces consignas histrionicas y librar esporádicas batallas callejeras. Pero desconociendo los detalles de como hacerlo y porque deben hacerlo. Peor aun sin admitir, humildemente, a conocer los detalles y hostinadamente oponiendose a detenerse a pensar; el porque de las cosas. Como hacer para “acomodar” este desastre. Y después como no repetir los errores que nos llevaron a ese desastre. Muy seguramente dirían algo como: “…no hay tiempo pa’ eso.”…dejate de soquetadas”. Los de esta V Malandro-Republica Robovariana; con la “fiebre” del hiper inculto, soaz, cínico y vulgar vocabulario de vanguardia responderían con algo como: “no paju’o, ‘ueoon”. Es esa parte del detalle la siempre faltante. El sencillo y humilde auto-examen. Auto-analisis de conciencia. El sentido y la disciplina mas allá de la hipocrítica auto-critica. El hacerse ese harakiri espiritual matutino frente al espejo del baño, queda pendiente en cada uno de los venezolanos desde siempre. Entonces mejor volver como “fiebruos” empedernidos a la novela de moda. Lo que todos comentan. En lo que todos están “enfiebra’os”. Y asi y adrede decidir ver hacia el otro lado para orgullosamente vociferar, disparar, tirar piedras y arrogantemente enunciar: “…sabemos lo que hacemos”, “resistiremos”, “lo sacamos y después veremos”…haremos valer los artículos 341.4 y el 258 de la constitución”. Mientras la multiple y siempre mas compleja realidad los vuelve a aplastar: Muertos en el Valle. Caen Electrocutados mientras saqueaban Panadería. 6ta victima infantil por comer yuca amarga. Maduro calienta con Diosdado y comentan sobre el radiante futuro constitucional del pais. Un bolichico esta en la portada de la “Hola” (-wow, q’arrecho!). Maduro dice: “OEA Pal’ Carajo” y bastantes focas sonrien y aplauden. Debemos adular y tratar de emular a los chevere, billetuos, buen-mozos, de buen apellido e inteligentes (que se expresen muy bien) para seguidamente complementar la humanidad de esa venezolanidad con la cuota igualitaria y antidiscriminatoria (el toque especial de la singularidad universal del venezolanismo); el comerse una empanada de cazon con el negrito hijo de la señora de las empanadas, sentados en la acera. O comerse un perro caliente parados en la calle. O bailar un tambor en una playa y comprar verguras en algun lado, pero que no sea en el supermercado. O darle la cola a la señora de servicio hasta la parada. Es esa bondad infinita y mágica que aplaca todos los posibles pecados, según el genoma cultural bolivariano. Al cumplir con ese humanismo, enfiebrados se sigue en lo mismo: que bien Giusti o fulano, que superyate el de Vargas, que tremendo avion el de Escotet, que mansion la de Diaz Granados. Hay que ser como todos ellos: brillantes, habiles, sumamente inteligentes…discípulo de alguna liga “Ivy”. Con madera para banquero o lo que dicte la “fiebre” (algo quizás como “hedge fund manager”). Sino tenemos tambien exitosos estereotipos como el de “El Conejo”, “El Picure” y “Oscarcito”. Pasando por el siempre vanagloriado por la venezolanidad; Fidel Castro. Y obvio el hijo prodigio de la patria moderna; el zambo maisanta. Todos son admirables “role models” a seguir.
    Que “fiebre” la del venezolano!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s