MANIFIESTO DEL GRUPO SANTO DOMINGO, BARINAS, VENEZUELA.

MANIFIESTO DEL GRUPO SANTO DOMINGO

  1. Somos un grupo de barineses preocupados por la vida del país, quienes compartimos un diálogo permanente en torno a la grave crisis que vive Venezuela y la búsqueda de soluciones.

 2. Nos adherimos al clamor nacional de las Academias Nacionales, de las Universidades, de los Gremios y Colegios Profesionales, de los Partidos Políticos de Oposición, de las Asociaciones Civiles y de la propia Asamblea Nacional, expresión de la Soberanía Popular, que denuncian el rompimiento del orden constitucional, la violación permanente y constante de las disposiciones de la Carta Magna,  que constituye el Pacto Social de la Nación, la violación de los derechos humanos fundamentales como son el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud, a la libertad en todas sus expresiones, a la manifestación pacífica de los ciudadanos; así como a las bases que rigen nuestra democracia  como es la realización de elecciones libres y oportunas, la independencia y equilibrio entre los poderes y el respeto a la Soberanía Nacional expresada en el resultado de las elecciones del 6 de diciembre de 2015, que eligió a los parlamentarios que conforman la Asamblea Nacional, cuyas facultades han sido arbitrariamente cercenadas y conculcadas tanto por el Poder Ejecutivo como por el Poder Judicial, los cuales se han atribuido sus funciones, usurpando sus facultades constitucionales y manteniendo un Golpe de Estado continuado mediante más de cincuenta sentencias írritas del Tribunal Supremo de Justicia y el  establecimiento indefinido  y prorrogado de un Estado de Emergencia sin la aprobación constitucional de la Asamblea Nacional, todo lo cual tipifica  una Dictadura del Siglo XXI.

  1. Exigimos la inmediata libertad de todos los presos políticos y encarcelados por manifestar o emitir su opinión y denunciamos las detenciones arbitrarias y la constante violación de los derechos humanos expresada visiblemente en la persecución, atropello, torturas y agresión física a los manifestantes, por parte de los cuerpos represivos del régimen y de grupos paramilitares conocidos como “Colectivos”, integrados por bandas de malhechores motorizados y armados que atacan a la ciudadanía inerme, provocando muertes y numerosos heridos, en acción coordinada con las propias fuerzas de seguridad públicas, las cuales dejan hacer y a la vez les sirven de apoyo y protección.

  1. Denunciamos el estado de caos y anarquía en la cual está sumida la Nación Venezolana por la gestión del Gobierno Nacional, que lejos de cumplir con las promesas de una democracia participativa y protagónica, donde el pueblo sea el dueño de su propio destino y actor de la Soberanía Nacional, ha establecido un régimen mal llamado “Cívico-Militar”, que  como bien lo señala la ciudadana Fiscal General de la República,  es un modelo de Estado diferente al concebido y dispuesto en la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Tal régimen, de carácter autoritario y de procederes arbitrarios en su gestión diaria, actúa sin apego a la Constitución y las leyes.

  1. Este Gobierno, integrado por una camarilla que se rota en los ministerios y altos cargos de una abundante burocracia, ha generado una situación para el país caracterizada por un inflación galopante que se robó el salario de los venezolanos, donde el Ejecutivo emite billetes sin control ni apego a la proporción que debe mantenerse con la producción y  riqueza nacional, robándole así el poder adquisitivo a los venezolanos y provocando el empobrecimiento de todos, acompañado de escases de alimentos,  el crecimiento de una nueva generación de  niños famélicos y desnutridos y la ampliación de la pobreza extrema, así como  las muertes por hambre y desnutrición.

  1. En su pavorosa gestión, el Gobierno Nacional ha conformado una alta burocracia de privilegiados y “enchufados” que de manera pública y notoria exhiben su riqueza mal habida y sustraen el erario público, mediante actos de corrupción generalizados, apropiándose del presupuesto nacional, el cual sin la aprobación de la Asamblea Nacional y sin el debido control constitucional del mismo, es ejecutado para beneficio propio por los altos funcionarios públicos, sin que las supuestas obras y programas de políticas públicas se materialicen en resultados concretos.

  1. El arbitrario manejo de la riqueza nacional y la corrupción generalizada ha provocado que la Nación Venezolana se haya empobrecido, la infraestructura nacional otrora en condiciones de funcionamiento aceptable, se ha deteriorado tanto en su vialidad, como en las redes de agua, electricidad, comunicaciones, hospitales y otros centros de salud, escuelas, liceos y universidades, así como todos los servicios que un Estado Hipertrofiado de actividades y funciones ha sido incapaz de administrar con probidad, eficacia y eficiencia.

  1. El monopolio en el manejo de las divisas cada vez menores, en dólares y otras monedas fuertes, que maneja el Gobierno Nacional mediante diversos mecanismos de control de cambio, ha sido igualmente, un foco pestilente de corrupción que ha servido mediante el mecanismo de los cambios diferenciales, para que los altos funcionarios civiles y militares, realicen jugosos negocios, disponiendo de dólares a precio preferencial  para hacer compras y negocios con los cuales derivan millonarias ganancias cambiarias, que se quedan en el exterior y provocan una mayor escases no solo de alimentos y medicinas, sino también de repuestos y de insumos necesarios para la producción nacional.

  1. El Gobierno Nacional no conforme con haber dilapidado todo el ingreso nacional que generó la riqueza petrolera, cuando el petróleo sobrepasaba los precios internacionales de más de cien dólares el barril, en su desenfrenado e irresponsable despilfarro contrajo una cuantiosa deuda pública en el exterior, con países como la República Popular China, la Federación Rusa y bancos y otras empresas internacionales, generando una deuda pública que ha llegado a superar los doscientos mil millones de dólares y cuyo servicio anual en pago de cuotas de amortización e intereses, desangra el erario público y ha llevado las reservas del Banco Central de Venezuela a su más mínimo valor histórico. También ha vendido o hipotecado empresas que generaban ingresos como son las refinerías petroleras y otras empresas que Venezuela había desarrollado en el exterior, para tener una garantía de su distribución, colocación y venta del petróleo y para disponer de sólidas reservas financieras que avalaran su economía. Hoy Venezuela es un país empobrecido, endeudado hasta sus cimientos y sin el crédito internacional necesario para apuntalar su economía.

  1. A esta situación económica de crisis hay que agregar los miles de millones de dólares en donaciones y préstamos a otros países mal llamados “amigos del proyecto socialista del siglo XXI”, que además de Cuba y de los países de la ALBA, han recibido créditos blandos, muchos de ellos sin retorno y aportes a título de regalo a cambio de una supuesta “solidaridad de los pueblos” para que apoyen con su voto en los organismos internacionales las desacertadas políticas que afectan a la población venezolana.

  1. El Gobierno Nacional en su desastrosa política nacional e internacional ha venido cediendo la Soberanía Nacional mediante el otorgamiento de contratos a países como China, Rusia, Irán, Bielorrusia, Cuba y otros, así como compañías trasnacionales, mediante los cuales ha entregado parte importante  del manejo de su riqueza minera y petrolera a esos países, los cuales de manera leonina se aprovechan de nuestros recursos,  expolian el subsuelo nacional y dañan irreparablemente el medio ambiente; a lo cual hay que agregar la intervención directa de personal cubano dentro de la administración nacional y regional, tales como su presencia en registros y notarías, como supuestos “asesores” que toman decisiones en ministerios y gobernaciones, en programas de asistencia social y deportiva, donde desplazaron a los profesionales nacionales como en los llamados “Barrio Adentro”, los entrenadores deportivos e incluso su presencia en los cuarteles e instalaciones  de las Fuerzas Armadas Nacionales, hecho que ha sido denunciado por muchos generales ya retirados.  Todo lo cual configura una conducta de traición a la Patria, de entrega de nuestra Soberanía Nacional a otros países, en contradicción con un discurso hueco de “antiimperialismo” contra los Estados Unidos de América, único país que sigue comprando nuestro petróleo de contado y suministrando los insumos y productos que escasamente podemos comprarle con su propia moneda.

  1. Esta crisis, de la cual es responsable exclusivamente el Gobierno Nacional, el PSUV y los partidos que lo apoyan, también se ha precipitado y se ha hecho más aguda por la destrucción del aparato productivo nacional, que de manera progresiva y continuada ha venido practicando el Ejecutivo, mediante la expropiación, sin justa compensación de empresas privadas, la ocupación de muchas otras de manera arbitraria, el estímulo a quienes las invaden y ocupan para mal administrarlas, paralizarlas y en muchos casos saquearlas, generando la disminución acelerada de la producción nacional tanto de alimentos, como de medicinas, insumos, repuestos y bienes manufacturados y servicios. A ello  hay que agregar, la dramática situación del campo venezolano, en el cual las invasiones de fincas, el robo y abigeato y la inseguridad de las personas y de las propiedades ha generado complementariamente a la situación de la industria y el comercio, un estado de postración, de disminución de la producción de alimentos y materias primas de origen agropecuario y de desocupación y de hambre que queda demostrado en la continuada disminución del Producto Interno Bruto de la Nación Venezolana durante todo el período de Nicolás Maduro.

  1. En este ambiente de arbitrariedad, caos, anarquía general, escases, empobrecimiento, inseguridad  y ausencia del Estado de Derecho, hay que lamentar la migración en busca de oportunidades de trabajo, ingreso y seguridad de más de dos millones de venezolanos, en su mayoría de jóvenes generaciones de profesionales y  emprendedores, que constituyen una pérdida neta de talento nacional y que se han repartido por todos los confines del mundo, en busca de trabajo y calidad de vida, descapitalizando al país de su talento, conocimiento, liderazgo y empuje económico, social y cultural, de todo lo cual es también responsable el Gobierno Nacional, quién a través de sus políticas y voceros, en vez de buscar mecanismos e incentivos para retenerlos en el país han manifestado y promovido su salida del país cada día mas acelerada.

  1. A esta política nacional, cabe agregar el desarrollo de una “hegemonía comunicacional”, que se traduce en la toma pura y simple de medios de comunicación como lo fue la incautación de Radio Caracas TV, de más de cien emisoras de radio, de la propia Televisión de la Asamblea Nacional, del control y la censura de los medios de comunicación que subsisten privadamente y de la proliferación de radios y televisoras gubernamentales y la clausura de la señal de todas las televisoras internacionales que  solían publicar información objetiva sobre la situación del país, así como la compra pura y simple de los grandes periódicos y cadenas de diarios nacionales, seguramente con los fondos mal habidos del enriquecimiento ilícito, de quienes ayer eran conocidos como personas sin ninguna solvencia económica.

  1. En este contexto, el Gobierno Nacional ha proyectado una imagen al mundo exterior de arbitrariedad, autoritarismo, violación del Estado de Derecho y de Justicia, de incumplimiento de los Acuerdos y Tratados Internacionales, firmados válidamente por la República, todo lo cual ha conllevado un progresivo aislamiento internacional, la crítica, ya no velada sino clara y directa, de los Gobiernos y de los Parlamentos de la mayoría de los países de América y de Europa y de organismos multilaterales como El MERCOSUR, la OEA, la Unión Europea, el Parlamento Latinoamericano, las propias NACIONES UNIDAS a través de sus Comisiones de Derechos Humanos, Contra la Tortura y otras instancias.

  1. Frente a este panorama hacemos un llamado a la Unidad Nacional, a respaldar de manera solidaria y firme a la Mesa de la Unidad Democrática que reúne, coordina y articula a los Partidos Políticos de Oposición, Gremios y Asociaciones Civiles que se han integrado a ella en su más reciente ampliación, a participar en su programa de actividades para confrontar de manera cívica y pacífica, pero firme y valiente las políticas dictatoriales de un régimen que como el actual, está fuera de la Constitución y el Estado de Derecho.

  1. En esta línea de acción confiamos que la MUD podrá establecer una “Hoja de Ruta” estratégica que oriente integralmente la lucha cívica y democrática, que afortunadamente ha renacido con mayor vigor y cada día se fortalece más,  en todos los estamentos y niveles de la Sociedad Venezolana, en la cual se han incorporado, no solo los partidos políticos,  sino también los sindicatos, los gremios profesionales y empresariales, las Asociaciones Civiles defensoras de los Derechos Humanos, jóvenes estudiantes, obreros, campesinos, amas de casa y hombres y mujeres venezolanos y muy especialmente las clases populares que en los barrios y urbanizaciones de nuestras ciudades y en los campos, sufren en carne propia, el hambre, la escases y la pobreza en la cual el Gobierno nos ha colocado.  Compartimos esa lucha   por la paz, la libertad, la justicia, la alimentación y la salud de los venezolanos y muy especialmente por la libertad, por una Venezuela sin presos de conciencia, donde cada quién sea respetado en sus derechos y pueda manifestar su pensamiento con las garantías que ofrece nuestra Constitución.

  1. Compartimos el llamado de la MUD a promover la articulación social de todas los sectores del país en un gran movimiento de Unidad Nacional, a organizar las Comunidades de Base en los barrios, urbanizaciones, pueblos y campos del país para participar en la defensa de los derechos populares, como la comida, la seguridad, la salud, los servicios y especialmente la tranquilidad ciudadana y la libertad; la búsqueda de aliados en aquellos ciudadanos y movimientos que en el pasado creyeron de buena fe en el proyecto de un nuevo país sin corrupción y  sin pobreza, con inclusión, amplitud y soberanía nacional, que no se cumplió y más bien sirvió para estafar  la voluntad y el voto de los venezolanos, estableciendo con ellos, puentes de comunicación y alianzas para la lucha unitaria, haciendo renacer el espíritu del 23 de Enero. Es necesario enviar a las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, especialmente a quienes no forman parte de la cúpula militar corrompida y comprometida con el régimen, un mensaje de búsquedas de alianzas, para devolverle el papel que la Constitución le establece como “Una FANB al servicio de la Nación y no de parcialidad política alguna”; ampliar las comunicaciones, la información objetiva y veraz y la participación de todos los organismos internacionales y de los países a través de sus embajadas y gobiernos,  para que tengan una información pertinente de la real situación de Venezuela y redoblen su apoyo y compromiso en la lucha contra la dictadura; invitar a todos los docentes de Venezuela, a sus líderesgremiales, sociales y políticos a realizar una gran labor de divulgación y orientación en los objetivos constitucionales, democráticos, de justicia y redención social, de la lucha cívica que se realiza y muy especialmente sobre la necesidad de reponer los procesos electorales de Gobernadores que están vencidos, así como los de Alcaldes, Consejos Municipales y Legislativos, para que estos procesos actúen como un verdadero Referéndum Popular que le muestre al régimen su condición minoritaria y le sea devuelta a la Soberanía Popular a los gobiernos regionales y locales que ya están siendo usurpados por unos gobernadores a quienes se les venció su mandato.

  1. En esta hora es necesario, más que nunca, ampliar la base popular de lucha para continuar debilitando a un gobierno, que es necesario sustituir con base en los mandatos constitucionales, mediante el cronograma electoral que debe cumplirse a cabalidad para que impere el mandato constitucional y legal. Si luchamos por el Imperio de la Constitución, debemos exigir que se cumpla en todas sus dimensiones: en el Estado de Derecho y de Justicia, en el equilibrio e independencia de los poderes públicos, en el respeto de las facultades y funciones de la Asamblea Nacional, expresión de la Soberanía Nacional, en la libertad de todos los ciudadanos presos y encarcelados por razones políticas, en la suspensión de inhabilitaciones políticas arbitrarias y en el respeto de los lapsos constitucionales para la convocatoria y realización de las elecciones de los diversos poderes nacionales, regionales y locales y especialmente en el mandato que se deriva de su articulado para garantizar al pueblo comida, medicinas, servicios sociales, seguridad y respeto a la vida y a los bienes.

  1. Finalmente hacemos un llamado a redoblar la lucha por una Venezuela Mejor y en este contexto, a fortalecer un gran movimiento de unidad nacional, a la mayor coherencia, constancia y legitimidad en las orientaciones, en las líneas estratégicas y la  hoja de ruta que establezca la MUD, en el marco de la mayor amplitud y  generosidad patriótica del compromiso. A superar diferencias circunstanciales y también intereses electoreros personales o de  grupos, poniendo por encima de ellos el sagrado interés de la Patria.  Hay que evitar los radicalismos iconoclastas que grupos de infiltrados suelen aprovechar en las manifestaciones cívicas y que en vez de fortalecer la lucha ayudan al gobierno a justificar la represión y tergiversar la imagen cívica, pacífica y constitucional del movimiento. Es necesario un esfuerzo supremo de coordinación y articulación del liderazgo opositor, que si bien es diverso, debe unificarse en torno a objetivos estratégicos. En este hora, cuando renace la esperanza por una Venezuela Democrática, hacemos un llamado también al Gobierno Nacional, para que entienda la gravedad de la crisis económica, social, política, cultural e institucional en la cual ha sumido a la Nacional Venezolana y en nombre los principios fundamentales de la República, deponga la violencia institucional, la represión popular, el despilfarro en armas, fusiles, bombas y tanquetas del presupuesto nacional y concentre los escasos recursos de que dispone la nación para resolver la crisis humanitaria que vivimos, el hambre y la pobreza de nuestro pueblo y reponga los valores fundamentales de la democracia establecidos en nuestra Constitución.

Es auténtico,

José González Puerta

Rafael Simón Jiménez Melean

Rafael Isidro Quevedo Camacho

Gehard Cartay Ramírez

Manuel Cipriano Heredia

Pedro Torres

Luis Felipe Milano Chávez

Argenis Gutiérrez

Gabriel de Jesús Linares

Orlando Molina

BARINAS, LUNES 24  DE ABRIL DE 2017

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