ALFREDO GARCÍA DEFFENDINI: NUESTROS CURAS, MILITARES Y CIVILES

NUESTROS CURAS, MILITARES Y CIVILES

Alfredo García Deffendini 2

La guerra llenó todos los ambientes. En Europa habían militares de escuela. En América, donde todo eran curas, frailes  y conventos, acabaron los de los votos sagrados por remangarse las sotanas, montar a caballo y convocar la revuelta. En todas partes.

Lo de México es sensacional. Anuncia la revolución un predicador en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Fray Servando, Teresa de Mier, declarando que la pintura que encontró el indito cerca del pozo, la había pintado en un lienzo azteca un precolombino. Aquí –decía el fraile- sabíamos de Jesucristo más que los españoles desde antes del descubrimiento.

Santo Tomás, el perdido de la historia sagrada, fue a dar a México y allá lo dijo todo… El escandalo fue grande. Al fraile lo encarcelaron en el convento y, por lo grave del caso, lo enviaron a España para que lo juzgaran. De la cárcel de España se voló. Puso en París, con don Simón Rodríguez, el del Libertador, escuela de idioma castellano. Entre los dos tradujeron, y presentaron de texto, la novela de Chateaubriand, Atala y René, que ocurre en América, entre los indios del Niágara. Florecillas y estrellas.

Poco tiempo mas tarde un cura del pueblo, en Dolores, toca la campana de la Iglesia, llegan sorprendidos los campesinos, el cura los arrebata, y es el 16 de septiembre de la historia mexicana. Se desata la guerra. El cura Hidalgo, jinete abanderado, levanta la enseñanza de la insurgencia: La Virgen de Guadalupe.

En otro lugar el cura Morelos, que enseñaba en los seminarios los textos de Rousseau, el Contrato Social, monta como el de Dolores. Comienza la gran guerra. Los dos curas son fusilados. Los juzga y condena la Inquisición mexicana..

Sin éxitos Fray Servando, el del cuento de la virgen  precolombina acabó como huésped ilustre en el Palacio de México independiente, y la virgen morena de Guadalupe de estandarte popular de la república. Hoy hay una noche del año en la capital en que el ciudadano presidente de México sale al balcón en la gran Plaza de la Catedral. Todo México esta allí. Al llegar la alborada del 16 de septiembre, toca la campana en memoria de lo que hizo el cura Hidalgo, y el cielo y la tierra se iluminan con estrellas de pólvora.

En Caracas, en la Semana Santa de 1810, están todos preparándose para el Jueves Santos. Los unos para el rezo, los otros para la revolución. En el cabildo se ha discutido lo de la independencia hasta apasionar. Como se dice, estaban prendidos los ánimos. Muy bien lo sabía el capitán general, Emparán, que salió con pompa y cortejo camino a la Catedral, para despertar la piedad de los vecinos.

La plaza se llenó de gritos: ¡A Cabildo! ¡A Cabildo! Era de espanto oír esos clamores en la plaza de una villa cristiana y en semejante fecha. Emparán avanza pálido y resuelto hacia el templo, y cuando ya está a la puerta se le atraviesa, Francisco Salias y lo detiene: ¡Os llama el pueblo a cabildo, Señor! Se dirige a la casa consistorial. Dice Para Pérez: “Estábamos en pleno cabildo abierto: comenzaba la Revolución de América”. Esto lo recordará siempre Bolívar. Pidió el pueblo que saliera al balcón Emparán y los de la revuelta.

Emparán, pálido y valeroso, desafió la tormenta y dijo en voz muy alta y clara: ¡Señores! ¿Están vuestras mercedes contentos conmigo? Detrás de Emparán esta el diablo (quiero decir: El Canónigo de la cátedra don José Cortes de Madariaga). Un chileno andariego que había viajado a Europa… Pregunta Emparán lo que había dicho. y el canónigo, a espalda del capitán general, indica al pueblo con el dedo: ¡No! ¡No! ¡No! escrito en el aire., se convierte en un gigantesco grito de repudio al capitán.

El 20 de julio se repite en Santa Fe tiene cosas que son como del 16 de septiembre mexicano, del 19 de abril de Venezuela. Germán Arciniegas: “Bolívar y La Revolución”

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Este año, 2017 y desde hace muchos años atrás, nuestros curas y obispos se han venido pronunciando con contundencia contra el régimen comunista que se ha instalado en el país.

Ayer lo fue el egregio Cardenal Rosalio José Castillo Lara, hoy la iglesia católica en pleno a través de sus obispos, como el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Monseñor Roberto Luckert León, el padre Mikel de Viana y Pedro Freites, entre muchos más. Los cientos de miles de venezolanos que salen hoy a protestar requieren que sus obispos y curas no solamente levanten su voz de protesta desde los púlpitos de las iglesias sino que también se suman a la protesta de sus feligreses, hay que andar juntos para construir el camino de la libertad. El 2017, cada día se parece más a 1810. Después del 19 de abril de 1810 es cuando nuestros civiles, héroes de la independencia se baten en batallas y conforman el ejercito libertador, en batallas como la de Carabobo, Bogotá, Pichincha y Ayacucho, se sella la independencia de América. Hoy nuestros militares institucionalistas, la gran mayoría, también se incorporaran para ponerle coto a la violación continua que sufre la Patria en estas hora menguadas. Hoy nuestra juventud vuelve a repetir ¡A Cabildo! ¡A Cabildo! emulando aquella epopeya de 1810.

¡Por donde andará Lucio Quincio Cincinato!

Alfredo García Deffendini

Caracas, 11 de mayo de 2017

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