ALFREDO CORONIL HARTMANN: ALFRED SAUVY, EL “CREADOR” DEL TERCER MUNDO.

Este viejo artículo mío y los anexos que lo acompañan, son un regalo para el joven politólogo venezolano, de origen francés, Robert Gilles Redondo, en quien he encontrado no sólo clara inteligencia y viva curiosidad intelectual, sino tesón y angustia por la justicia social. En este crepúsculo de mi vida el conocerlo ha sido una inyección de optimismo y fe, en momentos en que todo apunta al descreimiento y la desazón, a él le debo un oasis de tranquilidad espiritual. Dios lo bendiga.

ALFREDO CORONIL HARTMANN-VISO

Itaca 29 de julio de 2016.

 

ALFRED SAUVY, EL “CREADOR” DEL TERCER MUNDO.

 

                                                                                                                                                                                                    Cette expression, je l’ai créée et employée pour la première fois par écrit dans

l’hebdomadaire français “l’Observateur” du 14 août 1952. L’article se terminait ainsi :

“car enfin, ce Tiers Monde ignoré, exploité, méprisé comme le Tiers Etat,

 veut lui aussi, être quelque chose”.

 

En 1979 leí un libro de economía de Alfred Sauvy, Riqueza y población, que me impresionó mucho y comencé a indagar sobre su autor, quien en ese entonces venía de cumplir ochenta años, encontré un ser humano fascinante y le dediqué un artículo que publique en El Nacional, ese mismo año, hoy en la tarea de recoger y escoger mis viejos trabajos, lo tomé y se los obsequio a ustedes, con la esperanza de despertar su curiosidad sobre su pensamiento y su figura humana.

Hace unas pocas semanas cumplió, en su pequeña casa, suspendida -como agarrándose a la estrecha y empinada calle- en Montmartre, el recio catalán-francés, estadígrafo, sociólogo, experto en problemas demográficos, jugador de Rugby, humorista, coleccionista, corredor de bicicleta y maestro de economistas, Alfred Sauvy apenas 16 lustros, 80 años. En efecto había nacido el 31 de octubre de 1898 en Villeneuve de la Raho (Pirineos Orientales). Viviría hasta 1990 sin abdicar de ser una gran referencia profesional y humana.

Vital, pugnaz, clarividente, en plena actividad, el autor de “Las Posibilidades de la Economía francesa”, “La Previsión Económica”, “Riqueza y Población”, “El Poder y la Opinión”, “La Historia Económica de Francia entre las dos guerras” y “La vida Económica Francesa de 1939 a l945” entre otras muchas obras, siguió manteniendo colaboraciones fijas en varias publicaciones especializadas. Tampoco dejó de emprender batallas de opinión (algunas de las cuales fueron célebres en el pasado, como la que sostuvo en 1936 contra la ley de “las 40 horas”, o contra el automóvil en 1950), en sus últimos días sostuvo, y creo que tenía la razón, la necesidad de establecer “un inventario prospectivo, de las necesidades de los franceses” – Este estadígrafo consumado, que manejaba los índices con la misma habilidad que un tahúr maneja las barajas, sabía perfectamente cuales son las limitaciones de esta ciencia, por eso sostuvo que, “… no se hace la economía jugando con los guisantes, es decir los signos monetarios y los índices. Se hace la economía recensando las necesidades y contando a los hombres”. Quizá esta sea la diferencia fundamental de Sauvy con la mayoría de los economistas, su cautela frente a las teorías y su pasión por los hechos, porque como se ha dicho muchas veces, si la economía es –por su naturaleza-  concreta, los economistas suelen serlo menos.

Nada falta en la vida de Sauvy, para considerarlo un verdadero arquetipo. Su padre abogado y viticultor, le hizo aprender el alemán “porque era la lengua del enemigo”, de manera que cuando llegó desde sus remotos Pirineos Orientales a París, para recibir formación en el celebérrimo Instituto Politécnico, hablaba mejor la lengua de Goethe que  –para usar un ejemplo ligado a su futuro-  la de Colbert.  Artillero en una “División Volante” durante el conflicto 1914-18, este hombre extraordinario que ha hecho casi todo, aún se lamenta que hubiera podido ser: químico, astrónomo, guarda forestal, topógrafo militar…

En un recuento autobiográfico, hecho recientemente para una publicación francesa, decía refiriéndose a su pasantía de diez años, por la Dirección de Estadística General, que se “había encontrado de pronto en un océano de índices”. En octubre de 1929, desde el comienzo de la crisis mundial, siguió los acontecimientos mes por mes, sin dejarse condicionar por ninguna teoría y observando la evolución de los hechos, etapa que él calificó como su mejor escuela económica “et de loin”. Sin embargo sería un grave error pensar que esta entrega constante al mundo de los guarismos iba a encasillar a un hombre de tan variada sensibilidad, fue precisamente en esa época cuando estableció una profunda y duradera amistad con tres intelectuales y artistas que eran o se harían célebres, Paul Valéry, Tristán Bernard, y sin embargo no era Sauvy el mas “exótico” miembro del cuarteto, que completaba el famoso comediante Jacques Tatí, a quien muchos pudimos disfrutar, en películas que son clásicos del cine, como “Las vacaciones de Monsieur Hulot” y “Mi tío”. Sauvy admite que ellos tres lo paseaban más allá del horizonte de las cifras, lo que no señala Sauvy, es que fue él quien diseñó la escenografía de la primera película de Tatí, filmada antes de la guerra.

Una parte especialmente interesante de la vida de este polifacético personaje, son sus relaciones y sus observaciones de los políticos –en este caso los franceses- y las razones de sus fracasos como gobernantes. Así como la evolución de su propio pensamiento político, cuyo periplo el cierra con estas palabras: “la observación económica me ha llevado a un culto por el conocimiento de los hechos que me ha alejado fatalmente del socialismo”. Su prestigio profesional hizo que un político en ascenso Paul Reynaud, quien tenía como asesor militar a Charles De Gaulle, lo hiciese su consejero económico; muchos años después lo sería también de Pierre Méndes-France, socialdemócrata de sólida formación económica y humanística, sin embargo, su acercamiento al poder no llegó a hacerle comprender y menos aceptar, los cabildeos y conchupancias de los políticos, por eso se cuenta que cuando Georges Boris le admitió en privado, que él tenía razón al sostener la necesidad de la semana de 45 horas, Sauvy le contestó “pero dígalo en su periódico” y se quedo estupefacto cuando Boris le replicó, sin enrojecer, “ni lo piense”.

Termino esta nota de homenaje a este esclarecido pensador y actor de la economía, con unas palabras suyas que –sin mala intención- creo que ilustran el drama del fracaso de muchos políticos en función de gobierno: “pero sobre todo, yo veía cometer importantes errores de política económica o monetaria, por ignorancia de los hechos. Yo pensaba y pienso todavía, que para que sea posible ejecutar una política más eficaz, la condición esencial es el conocimiento de las cosas que se quiere dirigir…”

EL NACI0NAL

30.06.79

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Ficha biográfica y bibliográfica.

Grandes Economistas

Demógrafo, antropólogo e historiador de la economía, francés, conocido por haber acuñado la expresión “tercer mundo” que la usó por primera vez en 1952.

 entre sus acciones más destacadas se encuentra la reforma de la semana de 40 horas establecida por el gobierno anterior

de León Blum, a la que calificó más tarde de «el acto más demagógico cometido luego de la revocación del edicto de Nantes», un inmenso error

Sauvy nació el 31 de octubre de 1898 en Villeneuve de la Raho (Pirineos Orientales). Estudia en el Colegio Stanislas de Paris. Movilizado en 1917, vuelve a los estudios en 1920 en la Escuela Politécnica, donde se gradúa en 1922. Trabaja en la Statistique Générale de la France hasta 1937 que pasa a dirigir el servicio de observación económico y el Instituto de la Coyuntura. De 1938 hasta 1939 se encarga de las cuestiones económicas en el Gobierno  de Paul Reynaud, . Durante la guerra fue secretario general adjunto del Comité de los programas y de las compras, presidido por Jean Monnet (quien fuera, junto con Robert Shumann, el padre inspirador de la Comunidad Europea). Entre sus acciones más destacadas se encuentra la reforma de la semana de 40 horas establecida por el gobierno anterior de León Blum, a la que calificó más tarde de «el acto más demagógico cometido luego de la revocación del edicto de Nantes», un inmenso error.1

Durante la ocupación participa en la redacción del “Boletin Rojo-Ladrillo”, panfleto de información libre no sometido a censura.

Tras la liberación es nombrado por De Gaulle Secretario General de la Familia y a la Población, en abril de 1945, pero pronto abandona las tareas políticas para dedicarse a la investigación. Director del Instituto de Estudios Demográficos , de 1947 hasta 1980, representó a Francia ante las Naciones Unidas en la Comisión de Estadística y de Población. Fue presidente de esta Comisión de 1951 hasta 1953. Nombrado miembro del Consejo Económico y Social hasta 1974. En ciencias económicas es reconocido por su teoría de la diferenciación, en la que sostiene que la incorporación de un progreso técnico en un sector de la actividad económica, al mecanizar la producción y generar ganancias de productividad, conduce a la transferencia de activos de ese sector hacia otros.

Nombrado en 1962 en el Collège de France, Alfred Sauvy se desempeñó hasta una edad avanzada como periodista de los diarios Le Monde y L’Expansion. Muere el 30 de octubre de  1990.

 

Muere el 30 de octubre de 1990.

Estas fueron sus palabras Sobre el origen de la expresión “tercer mundo“.

En 1951, en una revista brasileña, yo había ya hablado de “tres mundos” sin emplear, el termino: “tercer mundo”.

Creé y utilicé por primera vez esa expresión en el semanario francés “l’Observateur” del 14 de agosto de 1952. El artículo terminaba así: “…pues, finalmente, este Tercer Mundo ignorado, explotado, despreciado como el Tercer Estado, quiere, él también, ser algo”.

Parafraseaba así la famosa frase de Sieyes sobre el Tercer Estado durante la Revolución francesa. No añadí (aunque a veces lo he dicho como boutade) que se podría asimilar el mundo capitalista a la nobleza y el mundo comunista a los clérigos. 

Obras:

1976
Eléments de démographie .- Paris : PUF, 393 p. (Collection Thémis -Sciences sociales) 1977 Coût et valeur de la vie humaine .- Paris : Hermann, 210 p.

 1980 La machine et le chômage : les progrès techniques et l’emploi .- Paris : Dunod/Bordas, 320 p.

1984 Le travail noir et l’économie de demain .- Paris : Calmann-Lévy, 304 p. 1985 De la rumeur à l’histoire .- Paris : Dunod, 304 p. >

1990 La terre et les hommes : le monde où il va, le monde d’où il vient .- Paris : Economica, 187 p.

1943

La prévision économique .- Paris : PUF, 128 p. (Que sais-je ? n° 112)

1944

Richesse et population .- Paris : Payot, 327 p.

1949

Le pouvoir et l’opinion .- Paris : Payot, 188 p.

1952-1954

Théorie générale de la population (2 vol.) .- Paris : PUF, 370 p. et 397 p.

1956

La bureaucratie .- Paris : PUF, 128 p. (Que sais-je ? n°712)

1957

La nature sociale .- Paris : Librairie Armand Colin, 302 p.

1958

De Malthus à Mao-Tsé-Toung .- Paris : Denoël, 303 p.

1959

La montée des jeunes .- Paris : Calmann-Lévy, 264 p.

1963

Malthus et les deux Marx .- Paris : Denoël, 367 p.

1965

Histoire économique de la France entre les deux guerres (3 vol.) .- Paris : Fayard, 566 p., 627 p. et  467 p.

1965

Mythologie de notre temps .- Paris : Payot, 300 p.

1970

La révolte des jeunes .- Paris : Calmann-Lévy, 272 p.

1973

Croissance zéro ? .- Paris : Calmann-Lévy, 331 p.

1976

L’Economie du diable. Chômage et inflation .- Paris : Calmann-Lévy, 247 p.

sa méthode définitives, qu’on peut résumer ainsi : faire comprendre, faire chercher ; à défaut de donner toutes les réponses, au moins poser les bonnes questions ; et surtout, utiliser le doute et les enseignements de l’expérience. Un des aphorismes préférés de Sauvy, auteur de formules ciselées, chez qui Tristan Bernard avait décelé le talent de la définition piquante, propre à cet art mineur qu’est la grille de mots croisés, est celui-ci : ” l’avantage des erreurs, c’est qu’on peut les corriger “.

  Au “despote éclairé” des écrivains des Lumières, Sauvy cherche à substituer le “peuple souverain éclairé”. Le premier se heurtait aux féodalités, le second affronte les protectionnismes. Sauvy les pourfend dès son premier ouvrage, Richesse et population , publié pendant l’Occupation, c’est-à-dire sous un régime qui prétendait faire du corporatisme son idéologie. Cette forme originale de résistance intellectuelle le fit remarquer au sein du Gouvernement d’Alger, par Pierre Mendès France et par Jean Monnet, et au sein de la Résistance intérieure, par le Professeur Robert Debré, avec qui il écrit “Des Français pour la France “, véritable programme de gouvernement, dans lequel on trouve en particulier un chapitre consacré au ministère de la Population, sujet dont on a cru, il y a quelques mois, qu’il revenait à l’ordre du jour. Conseiller de Mendès France au ministère de l’Economie nationale, secrétaire général à la Famille, puis Directeur du nouvel Institut national d’études démographiques , Alfred Sauvy est reconnu par le Gouvernement de la Libération comme l’un de ceux qui mont. Alfred Sauvy a fait de l’INED, qu’il a fondé, et qu’il a dirigé pendant 17 ans, un établissement pluridisciplinaire renommé, et il a fait de sa revuePopulation, dont il a assuré la rédaction en chef pendant 30 ans, une référence internationale. rent la voie du renouveau au peuple français, désemparé par quatre ans de mensonges et de déshonneur. la reconnaissance que la communauté internationale lui manifesta par le Prix des Nations-Unies, dont vous étes allée, Madame, chercher le diplôme à New-York au mois de juin dernier, pour le placer dans la chambre d’hôpital de votre père. Ce diplôme appartient maintenant à votre mère, Madame Marthe Sauvy, que je salue avec grand respect. Ce n’est que justice, car de tous les artistes que vous avez formés, Madame, votre mari, que vous avez gardé dans votre classe pendant près de 60 ans, fut certainement l’élève su

Le Dieu de Sauvy est Celui qui crée gratuitement la vie et la sagesse. On touche au sacré, selon Sauvy, quand on distingue l’apport divin, qui est gratuit, de l’apport humain qui est coûteux. Le devoir de l’économiste est alors de rechercher une forme particulière de vérité, celle des coûts, c’est-à-dire non seulement des prix, mais aussi des prélèvements assurant la justice du financement des institutions non marchandes, essentiellement l’éducation nationale, les transports publics et la sécurité sociale. Si certains économistes ne reconnaissent pas Sauvy comme l’un des leurs, c’est que précisément il ne cesse de s’intéresser à tout ce qui donne pas lieu à tranferts monétaires.

  1. Tout gouvernement qui ne réduit pas la hausse des prix à moins de 3 % par an, et le taux de chômage à moins de 3% de la population active, doit s’interroger sur le bien-fondé de sa politique.

  2. Toute politique conduisant au déficit des budgets publics, ou reposant sur la croyance erronée dans le partage du travail, est vouée à l’échec.

  3. La croissance, modérée mais continue, de la population totale, et de la population active, grâce à une natalité soutenue et un recours intelligent à l’immigration, est un bon critère de réussite d’une politique.

  4. Les études de population peuvent éviter des conflits sanglants, si elles s’intéressent aussi à la sociologie des groupes ethniques, à l’économie des couples et des familles, et à la démographie de la population active.

  5. Les Français sont capables de comprendre le bien-fondé de décisions qu’on ne dit impopulaires que parce que ceux qui crient le plus fort sont ceux dont les intérêts sont le plus menacés.

  6. Dans la configuration politique de la France, il faut toujours, pour avoir une chance de sortir de l’immobilisme, s’attaquer à la fois au protectionnisme patronal, qui est à droite, et au corporatisme syndical , qui se dit à gauche.

Puisque nous célébrons la mémoire d’Alfred Sauvy en cette période de grande tension internationale, je rappellerai pour finir qu’au début du célèbre article, celui-là prophétique, où il crée, avec la complicité de l’abbé Sieyès, l’expression Tiers-Monde, figure la phrase suivante : “Le capitalisme d’Occident et le communisme oriental prennent appui l’un sur l’autre. Si l’un d’eux disparaissait, l’autre subirait une crise sans précédent “. Le destin n’aura pas voulu qu’Alfred Sauvy, qui fut en sa vingtième année victime de l’arme chimique, connaisse la crise d’aujourd’hui. Il en avait, comme des autres crises, envisagé la possibilité, sinon le déroulement. Relisons donc Alfred Sauvy et, à son invitation, tous ceux qu’il nous a appris à connaître et à étudier. Et soyons persuadés qu'<< un homme exceptionnel est passé >>.

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