Tartufo ante los micrófonos, por Alfredo Coronil Hartmann

Tartufo ante los micrófonos, por Alfredo Coronil Hartmann

el 08/06/2017

TARTUFO ANTE LOS MICRÓFONOS.

por: Alfredo Coronil Hartmann
  Ayer apenas, el General en Jefe, Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa y Jefe del Comando Estratégico Operacional -CEO- es decir jefe administrativo y además operativo, de la Fuerza Armada Nacional, además de innumerables cargos y atribuciones que sobre él se han derramado desde el cuerno de la abundancia que lleva, en temblorosa bandolera el incunable presidente, y que sin trámite administrativo conocido han ido a sumarse al ya pesado alijo de poder del generalísimo y Godfather, de este nuevo tiempo, no sabemos si histórico o de comiquitas, lista alucinante de atribuciones y mandalas que habría que reducir, en jerga cotidiana, al colofón popular: y…  novio de la madrina. Apenas ayer decíamos, el archirresponsable -consecuencia de la infinitud de sus poderes- Padrino, tronaba con voz de convencido, de Catón mas cívico que militar, contra los crímenes y desmanes que las añoradas Fuerzas Armadas de Cooperación, convertidas por la revolución semántica de Chávez y Maduro, en Guardia Nacional Bolivariana y aun sumaba otro engendro “revolucionario” la Policía Nacional Bolivariana, cometen a diario contra la ciudadanía -poco importa si manifestantes o meros transeúntes- en plena vía pública o en los asaltos a sus residencias particulares ya que nada escapa a la vesania y la voracidad de los uniformados o encubiertos, vale decir travestidos en Colectivos, defensores del régimen. Si algún ministro de la Defensa hubiese tenido quizá, que cumplir algún trámite o simple cortesía para librar una orden directa que paralice a la GNB, el Godfather a lo sumo tendría que enfrentar un espejo y ordenarse a sí mismo prohibir las actividades, esencial y probadamente delictivas que los jenízaros del gobierno desatan contra los venezolanos, nada más.
Hace unos minutos acabo de enterarme de  otro asesinato, el de un joven “escudero” Neomar Lander de apenas 17 años, que con un endeble adminiculo defensivo, una precaria adarga casera, para protegerse y proteger, a algún compañero o compañera de aula o de barrio o de calle, intentaba ejercer su derecho a la protesta pacífica contra las tropelías de este régimen criminal y rapaz y además -para mayor vergüenza- agente del extranjero, le dispararon una bomba directo al pecho y murió casi instantáneamente. Mis oraciones se elevan por su alma y le piden al Señor infunda aún más valor a sus desconsolados deudos.
Lo que estamos viviendo en Venezuela es la masacre de un bravo, valeroso pueblo, paciente pero ya colmado, después de 18 años de pesadilla, befa y escarnio. Nuestros antepasados hicieron generosa ofrenda de su sangre, sufrimientos, bienes y vidas para asegurar la independencia de las que hoy son seis naciones americanas, no vamos 207 años después a traicionar ese mandato histórico, luchar y vencer esa es la única contraseña del día, ni siquiera podemos evocar al Gran Mariscal, reeditando su simplísima: pan, queso y raspadura, que iluminó Ayacucho. En la Venezuela de hoy, en lo que de ella queda, ni pan, ni queso, ni unas burusas de papelón son asequibles.  
Gloria y sangre, esa será nuestra ofrenda, aunque sea la nuestra… Adelante.

Ítaca 7 de junio de 2017.

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