EDUARDO CASANOVA SUCRE:

Eduardo Casanova Sucre

 ·
La imagen puede contener: una persona, exterior y primer plano
El Dr. Eduado Casanova Sucre, autor de esta nota y prologuista de la traducción de la
obra del Doctor Ingo Müller.

LEGULEYOS DEL HORROR

 

Por Eduardo Casanova

“Los juristas del horror (la ‘justicia’ de Hitler: el pasado que Alemania no puede dejar atrás)” es un libro excelente del jurista alemán Ingo Müller, publicado originalmente en 1987, y traducido al español por el jurista venezolano Carlos Armando Figueredo, Doctor en Ciencias (Mención Derecho), publicado en 2006 por la Editorial Actum con un prólogo escrito por mí.

Ala derecha, el Dr. Carlos Aramdo Figueredo

Planchart, traductor del libro.

En él se demuestra cómo la justicia, al politizarse, deja de ser justicia y se convierte en un instrumento político al servicio de una dictadura cruel. El título original del libro es “Furchbare Juristen”, cuya traducción sería “Horrendos juristas”, pero el traductor prefirió, por razones de eufonía, “Los juristas del horror”, que dice lo mismo y suena mucho mejor. Con varios casos muy bien documentados el autor prueba los crímenes y abusos de aquellos horrendos juristas nazis, que le dieron un falso manto de legalidad a los crímenes del nazismo, y “justificaron” entre otras barbaridades el genocidio, el brutal asesinato se seis o siete millones de seres humanos, hombres, mujeres y niños, por el hecho de ser judíos (o gitanos u homosexuales), pero también porque a un jefe nazi le gustaba una casa y la quería para él o porque pensaba diferente, o porque a un jefe nazi le gustaba su esposa y la quería para él, o porque le caía mal a un jefe nazi, o por cualquier otra causa. También esos juristas torcidos se prestaron a teñir de legitimidad las violaciones a la Constitución y cuanto abuso de poder se le ocurrió a Hitler o a cualquiera de los altos jefes del nazismo. El resultado fue la peor guerra que ha conocido la humanidad y la destrucción de Alemania, que renació de sus cenizas gracia a la generosidad de las potencias vencedoras. También denuncia Müller el que muchos de esos juristas torcidos no tuvieron que pagar por sus crímenes, pues tanto en la Alemania del Oeste como en la del Este prefirieron hacerse la vista gorda en muchos casos a quedarse sin jueces ni abogados por mantener una línea dura. Por eso habla del pasado que Alemania no puede dejar atrás. La Venezuela de hoy está viviendo un proceso parecido, en el que la justicia ha dejado de ser justicia por politizarse. Pero aquí no podemos hablar de juristas del horror sino de leguleyos del horror, porque esos sujetos que ocupan cargos en el poder judicial ni siquiera son verdaderos abogados, sino simples leguleyos sin formación jurídica alguna. En muchos casos compraron títulos en universidades piratas sin ni siquiera asistir a clases, aunque asistir a clases en esas falsas universidades les habría servido de poco. Pero en rigor no sería justo atribuirle toda la culpa al chavismo. La justicia venezolana venía torcida desde tiempo atrás. Había una minoría de jueces bien formados y honestos, otra minoría de jueces simplemente mal formados pero no necesariamente deshonestos, y un tercer grupo de pillos y aprovechadores. Un buen abogado se sentía bien litigando con los primeros, con los segundos era un juego de azar y con los terceros no se litigaba sino que se sobornaba. Con la llegada de Chávez al poder se dijo que eso se iba a solucionar, pero fue al revés. Se eliminó el primer grupo y aumentó el tercero. Y en la cúspide del sistema judicial operó el mismo fenómeno: los magistrados corruptos o incompetentes que actuaron en el torcido juicio a Carlos Andrés Pérez, condenado por un delito inexistente, y que, peor aún, permitieron que la Constitución de 1961 se derogara en forma ilegítima, se convirtieron en la mayoría absoluta en el TSJ. Se politizó definitivamente la justicia para favorecer al régimen narcomilitar chavista, que monopolizó el poder judicial mediante trampas y marramuncias descaradas. Y ahora, cuando la Fiscalía en cumplimiento de sus obligaciones trata de poner las cosas en su lugar, vemos algo insólito: sujetos acusados que quieren erigirse en jueces y partes, que pretenden no inhibirse y participar como jueces en su propio caso. No se trata de algo simplemente jurídico: en el mundo entero nadie puede participar como juez en su propio caso, eso es algo universal. Es imposible que alguien sea imparcial al juzgarse a sí mismo y por lo tanto debe inhibirse y dejar que sean otros los que toman las decisiones. Pero estos leguleyos del horror pretenden ignorar algo tan de cajón e impepinanle. Lo bueno es que al hacerlo le están demostrando al mundo entero lo que son y lo que es el chavismo, y nadie, por nada en el mundo, podría defenderlos. Ni a ellos ni al régimen narcomilitar chavista. Y eso podría acelerar la caída de la dictadura. En Venezuela sí hay verdaderos juristas, que han estudiado en excelentes universidades y se han ganado sus títulos con tesón, estudios y esfuerzos. Ninguno de ellos es chavista ni es cómplice de los leguleyos del horror, de modo que al volver la democracia no será necesario que los cómplices del chavismo queden, como en Alemania, impunes y enchufados, y entonces se podrá,por fin, enderezar el derecho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s