LA CALLE NOS DARÁ LA SALIDA, por:   ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA @SANGARCCS

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LA CALLE NOS DARÁ LA SALIDA

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA

@SANGARCCS

La frase no es mía, es del vicepresidente de la Asamblea Nacional y alto dirigente del partido Voluntad Popular Freddy Guevara. Pudo haber sido dicha por el presidente de su partido y uno de los líderes máximos de la oposición venezolana, Leopoldo López. Si estuviera en la libertad que merece y le corresponde en justicia.

Expresa un compendio de sabiduría política, y resume el más alto nivel de conciencia alcanzado, en un muy feliz e histórico encuentro,  por la vanguardia opositora unida tras años de desencuentros, abrazada como nunca antes con el pueblo soberano en un entendimiento prácticamente unánime.

Lo pudieron haber dicho María Corina Machado y Antonio Ledezma. Quienes llevan años diciéndolo. Pero lo esencial es que hoy lo están diciendo Julio Borges y Henrique Capriles a una sola voz con David Smolansky y Gaby Orellano. Y todos los partidos que le ponen el pecho a la infamia enemiga. Lo callan quienes han hecho de la política un negociado de mercachifles y merecen pasar al olvido. 

 Esa frase rezuma la sabiduría expresada en uno de los más profundos y esclarecedores ensayos jamás escritos en nuestra cultura desde LA REPÚBLICA, de Platón, sobre la esencia de lo político, publicado en 1922 por el pensador, jurista y constitucionalista alemán Carl SchmittEL CONCEPTO DE LO POLÍTICO: “la esencia de lo político refiere a la contradicción amigo-enemigo”. Pues contrariamente a lo que ha dicho hace unos días el jefe de la fracción parlamentaria del partido de Manuel Rosales, Stalin González, la política no es el ejercicio de los compromisos. Salvo, útil es recordarlo, cuando la sociedad en que ella se práctica no sufre los cruentos enfrentamientos derivados de la pugna por el Poder Total entre las distintas fracciones y bloques en pugna bajo un Estado de Excepción, como es el caso de la Venezuela actual. Que ha llegado a un enfrentamiento final y definitivo entre el soberano – no hay otro y es bueno repetirlo: el pueblo –  y una pandilla de usurpadores auxiliados por la traición institucional de las fuerzas armadas.

Y que necesario es aclarárselo a los políticos de la fracción apaciguadora y negociante de los partidos que hoy se agrupan junto a UNT.  Estado de excepción que tampoco es lo que algunos políticos ignaros de la esencia del ejercicio de la profesión con la que se ganan la vida consideran un estado de excepción: una mera suspensión transitoria de los derechos ciudadanos mientras se resuelve un problema de orden público. Un Estado de Excepción, como también lo explicara Carl Schmitt, es una crisis orgánica que aqueja a la esencia del orden institucional reinante restándole al poder establecido toda legitimidad, quitándole todos sus anclajes y puntos fijos y dejando el Estado a la deriva, como un barco en medio de un naufragio, pronto a ser asaltado por quienes tengan la voluntad y asuman la decisión de tomárselo y establecer – por la fuerza de facto de quienes posean la capacidad de hacerlo – del timón del Estado.

  Tras esa sencilla frase – “la calle es la salida” – se esconden todas esas verdades.

1) Venezuela se encuentra sumida en un estado de excepción, en el que el pueblo – único soberano – lucha por defender, rescatar y reestablecer el Estado de Derecho y anclar la sociedad venezolana hoy a la deriva a la normalidad institucional y soberana de la Ley, como lo viniera haciendo desde el 23 de enero de 1958. 2) Ese estado de excepción ha sido  provocado criminalmente y forzado por medio de la Fuerza de la Traición de las fuerzas armadas – el golpe de Estado del 4F de 1992 – y se ha sostenido mediante el engaño, el fraude, el saqueo, la compra de conciencias, la mentira y el asesinato por una pandilla de asaltantes de la cosa pública – la Res Pública, de los romanos.

3) Tras la muerte del asaltante mayor, Hugo Chávez, la dictadura en que derivara el régimen electo hace dieciocho años así deslegitimado se ha hundido en una crisis social, política y económica sin precedentes ni retorno. 

4) el pueblo ha despertado del encantamiento, ha comprendido que los usurpadores de su soberanía no sólo se la entregaron a un poder extranjero enemigo de Venezuela sino que intentan consumar un golpe de estado seudo legal legitimándose a sí mismos mediante una constituyente que rebosa ilegitimidad, fraude, engaño y violencia.

5) Ha salido a la calle y ha decidido enfrentar a su enemigo mortal – lo político es el enfrentamiento amigo-enemigo – y  vencerlo usando todos los medios a su alcance. De los cuales el principal es el ejercicio de los poderes que le faculta y ordena la Constitución dictada originalmente por su propio enemigo: los artículo 333 y 350. Vale decir: reagrupar todas las fuerzas amigas, entre las cuales aquellas que se desgajan desencantadas, frustradas y enardecidas por el rumbo dado al proceso originario por quienes son simples asaltantes de camino al servicio de los invasores cubanos.

  He allí la concatenación de razonamientos, experiencias históricas y conocimientos de la ciencia política que se ocultan y resumen en una sola, simple y sencilla frase: “LA CALLE ES LA SALIDA”. Si bien Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma iniciaron el proceso de darle salida a la crisis mediante una primera convocatoria a la calle en febrero de 2014, pagando con cárcel, condena, persecución y acorralamiento la claridad conceptual y la osadía de pensar e ir más allá del buhonerismo político de los partidos del establecimiento, debieron ocurrir todos los eventos que marcaron estos tres años a sangre y fuego para terminar por sacudir al pueblo y permitirle la magna conciencia de alcanzar esa verdad ya compartida. Llegar a la crisis humanitaria, vivir la más brutal depreciación de nuestra moneda, sufrir el hambre, la miseria y el abandono hasta la muerte y demostrar que la decisión del asalto castro comunista era irrevocable y los propósitos tiránicos y totalitarios un hecho innegociable, para que esa simple verdad hoy sea comprendida por millones y millones de venezolanos. No menos del 90% de su población.

El 10% restante no tiene otra respuesta que asesinar, herir, encarcelar y montar un verdadero holocausto con ese único fin: montar el Estado Totalitario. Para eso el maquillaje legal de una constituyente “sectorial”. Una brutal contradicción en los términos, pues una Constituyente es la expresión jurídica del pueblo en pleno. No de unos facinerosos montados a dedo. 

   Los efectos de esa verdad en acción – “LA CALLE NOS DARÁ LA SALIDA” – está uniendo al pueblo como un solo hombre, mientras desmorona y desgrana el poder del asalto. Los nini han desaparecido de la escena. Y los venezolanos auténticos que han acompañado al proceso despiertan del doble encantamiento. Hoy se nos unen. Fracturará a las fuerzas armadas, en las que un elemental razonamiento nos lleva a la suposición que deben existir reservas morales estratégicas dispuestas a enfrentarse a la felonía de los corruptos, asaltantes, traficantes y ladrones que hoy siguen traicionando a nuestros fundadores.

Para al fin asestarle un golpe mortal a sus debilitadas fuerzas y con el auxilio de las naciones que nos acompañan – casi mil millones de ciudadanos conscientes que hoy se oponen a la traición respaldada por unas islitas de pacotilla – restablecer el Estado de Derecho. Un gobierno de transición, elecciones generales, un nuevo gobierno democrático y todo lo que sea necesario para construir la nueva Venezuela.

 LA CALLE NOS ESTÁ DANDO LA SALIDA.

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