RAFAEL MUCI-MENDOZA: Elogio del empeño… o el retrato de Juan.

NOTA DEL EDITOR: Desde que comencé esta publicación, primero como un blog, hoy ya una página web, he reproducido los trabajos periodísticos y los ensayos del maestro Rafael Muci-Mendoza, consideré al hacerlo, que en el árido y doloroso tiempo que nos ha tocado vivir, se requiere, mas que ningún otro, bastante mas que información veraz y oportuna -desde luego indispensable- se requiere desesperadamente formación y pertrechos espirituales, alimentos para el alma que están mas escasos y costosos que el ya alto y comprometido condumio alimentario. El Dr. Muci-Mendoza, mucho mas que el muy destacado científico, que todos conocemos y admiramos, es un verdadero Humanista, en el sentido renacentista del término. Agradecidos estamos por él.

Alfredo Coronil Hartmann

Itaca 3 se septiembre de 2017.


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Elogio del empeño… o el retrato de Juan

 

por: Rafael Muci-Mendoza

*    Sinónimos: deseo, ansia, anhelo, tesón, tenacidad, ánimo,

perseverancia, intento, porfía. Antónimos: dejadez, abandono, desinterés.

Juan querido, hoy estás cumpliendo 15 años y todos en derredor tuyo nos

preparamos para festejarlo pues los hombres merecen también ser

congratulados en su esfuerzo por crecer y madurar para convertirse en

hombres de bien y de provecho para sí, para su familia, para su país, en

fin, para la humanidad.

<http://rafaelmucimendoza.com/>

Pienso que no es ocioso iniciar mis palabras del corazón con una referencia

a la Parábola de los Talentos[1],

Mateo 25:14-18

¨Porque el reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender

un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco

talentos, a otro dos y a otro sólo un talento; a cada uno según su

capacidad. Luego se fue de viaje. El que había recibido los cinco talentos

fue enseguida y negoció con ellos y ganó otros cinco. Así mismo, el que

recibió dos talentos, ganó dos más. Pero el que había recibido un talento,

cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló

cuentas con ellos. El que había recibido los cinco talentos llegó con los

otros cinco. “Señor,” dijo, “Usted me encargó cinco talentos. Mire, he

ganado cinco más”; Su Señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y

fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a

compartir la felicidad de tu señor!” Llegó también el que recibió dos.

“Señor,” informó, “Usted me encargó dos talentos. Mire, he ganado otros

dos”. Su Señor le respondió, “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido

fiel en lo poco. Después llegó el que había recibido sólo un talento.

“Señor,” explicó, “Yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde

no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. Así que tuve miedo, y fui y

escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo.” Pero su

señor le contestó: ¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho

donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues debías haber

depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido

con intereses. Quítenle los talentos y dénselos al que tiene los diez.

Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que

no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil échenlo

afuera, a la oscuridad, donde sólo habrá llanto y rechinar de dientes¨.

A todos los seres humanos se nos han otorgado talentos… Muchos los han

desperdiciado, otros los han incrementado; sabemos que tú harás buen uso de

ellos multiplicándolos en virtudes…

Los hombres también merecen ser felicitados y estimulados en su décimo

quinto cumpleaños, porque en ese momento se inicia el periplo de la vida

adulta con sus éxitos y fracasos, con sus dolores y alegrías, con sus faltas

y sus excesos, para poder convertirse en hombres de provecho y en esposos y

padres responsables y amantes; en ciudadanos íntegros, generosos y

serviciales; por ello pido que Dios te bendiga para que escojas el mejor

camino, para que la gracia signe cada paso tuyo que des, sin alejarte de la

ruta cuando oigas engañosos cantos de sirenas, aquellos melifluos y

embusteros para llevarte al atasco en el Mar de los Sargazos, el mar sin

costa, el mar de la inmovilidad, del dejar pasar…

Desde muy niño tuviste un gran corazón y un gran sentido de la amistad, pero

además siempre has sido querendón, empeñoso y tenaz; a lo largo de los años

esos sentimientos han crecido en ti con afán de primavera. Recuerdo que

teniendo unos 7 años contaste al llegar a casa que uno de tus compañeros era

rechazado por el grupo y que tú intercediste por él. Me parecía mentira que

a tan tierna edad tuvieras tan claramente insertado en tu mente y corazón,

el concepto de la amistad: ¨Es nuestro amigo, es nuestro compañero, no

podemos dejarlo solo…¨.

Hay mucha ambición en el mundo por lo material, por acumular riquezas sin

disfrutarla ni compartirla en desmedro de la riqueza espiritual, la única

que cuenta. Sé paciente, sé prudente, aprende a esperar, no fuerces los

acontecimientos si no fuese estrictamente necesario, construye tu futuro sin

hacer daño a nadie, mantén tu palabra como nos aconsejaba nuestro padre José

-tu bisabuelo-:

-“Yo no necesito firmar ningún documento que me obligue, pues pongo como

garantía mi honor, que para mí es suficiente y más que obligante. Hijos,

nunca pongan su credibilidad en peligro, hagan siempre lo que corresponda  y

nunca empeñen su palabra si no tienen la certeza de cumplirla. Ello

implicará saber decir que NO cuando la circunstancia así lo exija. Es de mal

nacidos el no saber reconocer los derechos del otro y de bien nacidos

reconocerlos cuando sea necesario”… Palabras sabias, palabras del corazón

para quien no había tenido ni instrucción primaria pero sí lecciones y

ejemplos en el hogar…

Has sido un atleta nato y convencido; todavía recordamos con tu Abi, como

ella y tu Tata te llevaban por las tardes al Centro Deportivo Eugenio

Mendoza en La Castellana, donde vieron concretarse tus primeros triunfos

expresadas en medallas con cordones más largos que tú. Luego te vi en

Montevideo montar tu bicicleta o tu patineta y dirigirte diaria y seriamente

a tus entrenamientos. Tu rigurosidad te ha conducido a los triunfos. Pero no

te empalagues con ellos, acepta también las derrotas, porque en la vida y en

el deporte enseñan más que los laureles, muestran tu vulnerabilidad y porque

te hacen fuerte, permiten la introspección y el análisis… flujo creador.

No permitas que los triunfos te obnubilen, ni que los adulantes te colmen de

adjetivos, no trates de ser lo que no eres, sé tú, sé único, sé genuino…

No busques a los poderosos, no son sinceros… No te reúnas con gente de

malos procederes, son seductores como Fidel Castro e inyectan ponzoña en tu

alma. Ayuda al que nada tiene, al que lo está pasando mal, al que necesita

un consejo sincero. Ayuda, comparte, sé bondadoso.

Agradece al Uruguay y a sus habitantes que abrió los brazos a tu familia,

retribúyeles en lo que puedas y con lo que hagas, pero no te olvides de tu

país y de sus sufridos habitantes que en mala hora sufren una férrea

dictadura comunista, que tocará a su fin más temprano que tarde y permitirá

jubiloso el retorno de sus hijos.

Sé agradecido con la vida, con tus padres y familiares, con tu país de

origen y con tu país de residencia  y con todo aquel que te haya dado algo

especialmente espiritual o algo para pensar… Ten por ellos respeto y

consideración.

¨Ya voy. Ya voy…¨ no existe para ti,  siempre estás presto a ayudar y

especialmente, sabes cómo ayudar…

Te encontrarás maestros o mentores a lo largo de tu camino, escógelos en el

liceo o en la universidad, en los autores clásicos, en los deportistas

destacados por su compromiso. Aprende de ellos agradecido…  Para que

aprendas su significado compartiré contigo mi encanto por la gran diosa

griega Palas Atenea, diosa de la sabiduría, de la civilización, de la

estrategia, la ciencia, la justicia y la guerra y cómo se enraíza con la

figura de Mentor.

Me conmovió el porqué del término Mentor pues tiene una historia hermosa,

sobresaliente y digna de compartir: François de Salignac de la

Mothe-Fénelon, Arzobispo de Cambray, escribió en 1699, un libro para ayudar

a la educación de sus alumnos intitulado, “Aventures de Télémaque” (Las

Aventuras de Telémaco). Siendo entonces tutor de Luis, Duque de Burgundy,

nieto de Luis XIV y heredero del trono de Francia, el Arzobispo creó una

continuación de “La Odisea” en la cual el joven Telémaco viaja en la

búsqueda de su padre Ulises (Odiseo), quien no había retornado a su reino de

Ítaca al finalizar la guerra de Troya. El joven no viaja solo, tiene un

acompañante, un venerable sabio llamado Mentor. En realidad, Mentor era

precisamente la transfiguración de la Diosa Palas Atenea (Minerva), hija de

Zeus -a quien igualaba en sabiduría- y de Metis, personificación de la

astucia.

Se le atribuía la invención de las ciencias, de las artes y de la

agricultura. Mentor le proporciona a Telémaco, juiciosa protección

sobrenatural y sabios consejos. Por su influencia, madura el alma del joven,

así que puede crecer y transformarse en un rey fuerte y justo. Poco antes de

que Telémaco encuentre a su padre, Mentor percibe que su función está por

terminar… A su partida, Minerva se revela a sí misma, diciéndole, “Te

dejo, hijo de Ulises, pero mi sabiduría nunca te abandonará hasta tanto

percibas que tienes poderes sin ella. Es tiempo de que inicies el camino

solo… “. Todos los estudiantes, y especialmente los médicos hemos tenido

desde nuestros inicios una interminable ristra de mentores, unos con más

peso en nuestros corazones que otros, a los que debemos amorosos recuerdos

no solo porque nos acompañaron en el camino, sino porque nos dejaron también

la impronta para que con firmeza iniciáramos el nuestro propio…

Bien, ya conociendo lo que significa un mentor, sigue empeñoso y en el

camino, hoy allá estaremos tu Abi y yo durante este tu día y esta noche para

acompañarte tiernos y amorosos a apagar las 15 velitas con Papi, Mami y Fabi

y ¡a acostarte temprano porque mañana tienes que entrenar…!

La familia Muci-Briceño está

feliz

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