LA VERDAD Y LA HISTORIA, por Alfredo Coronil Hartmann

LA VERDAD Y LA HISTORIA.

 
“La verdad es la verdad
dígalo Agamenón o su porquero,
Agamenón es cierto,
el porquero… 
no me convence”
A mi muy querida amiga, Corina Yoris Villasana.
 

por: Alfredo Coronil Hartmann

 
 

Con esas breves palabras inicia el maestro, Don Antonio Machado, su magistral obra de filosofía JUAN DE MAIRENA, un libro, en apariencia ligero, que viene a ser una trampa para los tontos graves , he escuchado comentarios de algunos de esos mandarines de la pose y cultores de diplomas, sobre dicha obra, que de trágicos terminan siendo divertidos. La densidad sin aspavientos ni aires de magister, fluye de la impecable prosa machadiana, como sin querer, donosamente, pero cargada de sapiencia intelectual y vivencial, de deslumbrante y profunda agudeza.

En primer lugar, Machado nos trae, con cruda precisión, a la relatividad de un concepto que ferozmente deseamos puro, casi intangible. Nunca lo ha sido, la condición humana lo hace imposible. Ahora bien, que dicha relatividad esencial, aplicable solo al terreno de las percepciones o interpretaciones, mas o menos serias y de las conclusiones que de los hechos hacen los diferentes autores o lectores, a la tergiversación descarada, poco importa a nuestros efectos que sea por ignorancia o con el deliberado propósito de embaucar incautos, hay un abismo. En lo más profundo del cual encontramos el mas deleznable de los motivos: la manipulación política, el empeño de seducir y embaucar multitudes, generaciones, pueblos…

Que los jefes, en cualquier modelo de sociedad, construyan sus verdades sur mesure es tan viejo como la Historia, la verosimilitud de sus versiones dependerá de la inteligencia de cada uno de esos re-creadores de historias -aquí se prescinde de la mayúscula- y de algún apego o respeto a los hechos, que como tantas veces se ha dicho, suelen ser tercos y tozudamente asoman su nariz y hacen muecas reveladoras a los aprendices de titiriteros.

Los regímenes autoritarios siempre han confeccionado sus trajes con los más disimiles materiales. Dignos de la caricatura fueron los mamarrachos construidos por el nacional-socialismo alemán mezclando el panteón nórdico -suponemos que Hitler sería Wotan u Odin- con pretendidos aires de superioridad racial, en un sarao surrealista con música de Wagner. Desde luego, pese a todas sus miserias, el camillero austriaco, que en la Gran Guerra (1914-1918) ganó una Cruz de Hierro al valor, que tuvo un amor no correspondido con la pintura de caballete y que es el arquetipo del genocida, tenía mas luces que el beisbolero frustrado de Sabaneta.

En consecuencia que la historia de Venezuela del chavismo y su excrescencia madurista, poco o nada tenga que ver con hechos, realidades, logros, es natural. No otra  cosa cabía esperar. Pero que el partido de J.M. Siso Martinez, Juan Oropeza, Simón Alberto Consalvi, Don Mariano Picón Salas, José Francisco Sucre Figarella, Manuel Alfredo Rodríguez, Blas Bruni-Celli y de innúmeros etc, con o sin carnet como Ramón J. Velásquez, perpetre semejantes desaguisados es sencillamente impensable. Me costó creerle a mis ojos cuando, mi queridísima amiga de infancia, de siempre, Natacha Ruíz-Pineda me hizo llegar, presa de mas que legítima indignación, la foto de un afiche con el rostro de Marcos Pérez Jimenez y el escudo de Acción Democrática, en el cual se afirma que el dictador de Michelena “salió con votos”. Todos los hijos de quienes hicieron la resistencia, no solo quienes perdieron a sus padres u otros familiares, de los torturados, los secuestrados, los perseguidos, los exiliados, compartimos la indignación de Magda y de Natacha, ¿fue que una generación entera de líderes estuvieron haciendo calistenia o yoga y perdiendo junto con la vida el tiempo frente a un gobierno que “salió con votos”?

Y no es por ignorancia, Ramos Allup, es abogado, publicó un sólido ladrillo sobre el liberalismo, con innumerables comillas, pero al menos tuvo que leer para hilvanar las citas. Nó, es por irrespeto a la verdad histórica, que tergiversa sin asomo de pudor la hermosa gesta de la resistencia, para con esa verdad falsificada disfrazar la conducción cobarde o timorata, cuestionable en todo sentido y profundamente anti-adeca que le ha impuesto al remedo de Acción Democrática que conduce al precipicio. Haciendo abstracción de lo sucedido el 18 de octubre de 1945, que supongo habrán sido unos juegos florales.

Ni como ejercicio de imaginación quiero pensar,  cual sería el resultado de quienes tomen por buena una relación histórica hecha a cuatro manos por los corifeos de Ramos Allup y los de Maduro.

 

 

 

 

 

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