EDUARDO CASANOVA SUCRE: VACIADO DE CEREBRO

 VACIADO DE CEREBRO

 

 

Por Eduardo Casanova

Por pura casualidad pude ver una entrevista que le hicieron a un miembro de mi entorno, el único chavista de la familia, que me llenó de horror.

Sé muy bien cuál es la causa de su posición política, que no es otra cosa que el fracaso total. Ignoro las causas de ese fracaso, porque aunque durante su infancia, a causa de las ideas políticas de su padre la familia tuvo problemas económicos nada desdeñables, en definitiva tuvo acceso a una buena educación, especialmente después de la caída del dictador que aplastaba a Venezuela.

Y aunque no es el único a quien puede considerarse fracasado, o si se quiere no del todo exitoso en su familia, sí es el que lo ha hecho peor y el único que se dejó aplastar por ese fracaso. O por esa falta de éxito.

Como profesional fracasó radicalmente, como empleado público fracasó del todo, como profesor universitario no logró ascender ni siquiera un escalón y se vio obligado a jubilarse porque los alumnos lo protestaron.

Parecería que su único triunfo ha sido enchufarse en un gobierno de ineptos y corruptos, lo que no es otra cosa que el cénit de su fracaso como persona. La entrevista está llena de disparates, de conceptos absurdos, de palabras mal utilizadas, de errores de todo tipo, y una de las cosas que más me impresionó negativamente fue su afirmación de que nadie tiene derecho a ser propietario de una casa.

Según él, todo el mundo debe tener derecho a ocupar un inmueble, a vivir entre cuatro paredes, pero ese derecho debe extinguirse al morir la persona, para que otra persona ocupe la propiedad en donde estaba el difunto. Ese es un concepto primitivo, que estuvo de moda entre los “revolucionarios” del siglo XIX y tuvo que ser abandonado por absurdo. Fue una de las causas fundamentales del fracaso de la revolución rusa, no solamente por lo grotesco, sino porque lleva a los terrenos de la falsedad y de la hipocresía como pocos planteamientos lo hacen.

Uno de los mayores anhelos de la casi totalidad de los seres humanos es el de tener su casa propia. Es algo que comparten aristócratas, burgueses y proletarios por igual. Es posible que el alcance de los sueños varíe de una clase a otra, pero el sueño en sí está presente en todos o en casi todos los seres humanos, e ir contra esa realidad es estrellarse contra la vida misma.

Es alarmante comprobar que personas con esas ideas contra natura pueden tener alguna influencia en el régimen narcomilitar chavista, pero es una realidad que explica muchas realidades.

En la familia, horrorizada, se habla de “lavado de cerebro”. Yo creo que más bien se trata de vaciado de cerebro. Esos personajes, los chavistas, si no son hipócritas y de verdad creen todas esas monsergas decimonónicas, no tienen cerebro racional, no tienen corteza cerebral, no tienen neocórtex. Tienen cerebro límbico y, sobre todo, cerebro reptil o paleocerebro. Hablan, sí, pero no piensan, no tienen en realidad ideas. No son capaces de entender la realidad. Pero eso sí, cobran fuertemente por sus asesorías.

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