Jorge Ramos Guerra: Visión adeca de CARLOS CANACHE MATA…

Visión adeca de Carlos Canache Mata

 

Por Jorge Ramos Guerra

 

Explicación

Haber militado en Acción Democrática, conocido y tratado a sus mejores líderes, nos  motivó, a recopilar sus opiniones, discursos, y  artículos de prensa  y el doctor Carlos Canache Mata, se cuenta entre ellos, lo que de por sí, es un merito en lo que llamara el doctor Antonio Stempel París en su ensayo “Venezuela una Democracia Enferma” (Editorial Ateneo de Caracas 1980) con prologo del ex presidente Ramón J Velázquez, conocedor de nuestra historia, quien nos adentra en las reflexiones de Stempel Paris en el “revés de la trama democrática”, señalando premonitoriamente que:

   “Stempel no condena al sistema democrático, sino que denuncia las peligrosas desfiguraciones a que ha sido sometido, pues al agravarse el descredito,  acentuarse la crisis social y profundizarse el malestar, provocado por la incontrolada inflación y por la recesión paralela, podría crearse una situación que pudiera dar paso o a un experimento desarrollista, militarista y tecnocrático como el que dominó la escena del Brasil durante más de dos décadas, a una experiencia parecida a la que protagoniza Augusto Pinochet o a la imposiciones del izquierdismo totalitario”

Pues bien en el “revés de la trama democrática” Carlos Canache Mata, no ha eludido reflexionar sobre la misma, por lo que consideramos homenajearle, al arribar a sus 90 años de existencia, analizando su travesía por la política, no sin antes, conocer la opiniones de tres de sus amigos, porque nos consta: los doctores Celli Humberto, Bruni Celli Marco Tulio  y Oropeza Luis José, que por sus sencillas y valederas apreciaciones  reproduzco, con las disculpas de no haberles pedido autorización, dado que la idea o justificación del presente trabajo es, que por distintas vías,  pueda llegar a las nuevas promociones de militantes de Acción Democrática y de millones de venezolanas y venezolanos, que en el brillo de su juventud, se les cierra el futuro:

 “Querido compadre: muy documentado trabajo en homenaje, bien merecido, a Carlos Canache. Tu recuento de la historia venezolana   y ejemplos mundiales  que han ocurrido en todos los tiempos, le dan gran profundidad al escrito. Comparto plenamente  el análisis sobre Acción Democrática. Te felicito y ojalá pudiéramos conversar en un brindis,  para celebrar sus noventa años. Abrazos, .Humberto”

 “Gracias Jorge. Leí con detenimiento tu excelente ensayo sobre la vida, el pensamiento y  larga y meritoria actividad política de nuestro entrañable amigo Carlos Canache Mata. Tu juicio hace justicia a alguien que de verdad la merece. A tu apreciación sobre su honestidad (“autoridad moral y política al advertir en distintos momentos sus desviaciones”)  añades la verdad de que Carlos es el más conspicuo “guardián activo de la vigencia de los principios doctrinarios y de sus fundamentos políticos de orden programático”. Muchos en el partido luchamos,  coincidiendo  con él,  en la necesidad de “democratizar” al Partido y como bien, esa pelea la perdimos. Quizá aquella derrota tenga que ver con la crisis de los partidos en Venezuela que tu tan atinadamente analizas.  Me pareció especialmente importante el  tema que planteas sobre la ética y la política y por las oportunas citas de Hans Kelsen y de nuestro maestro Manuel García Pelayo. Finalmente quiero agradecerte, como amigo fraterno que soy de Carlos Canache, este hermoso recuerdo-homenaje que le haces con ocasión de alcanzar la llamada Edad de los Sabios. Recibe un afectuoso abrazo de, Marco Tulio Bruni Celli”

  “Jorge. Con tardanza pero con el interés de siempre leo tus reflexiones  sobre Carlos y AD en la ocasión de sus 90 y cuya dedicatoria, con la debida gratitud, comparto entre amigos del afecto común con el insigne  cumpleañero. El asunto no puede ser tratado a la ligera. De allí que deberíamos, por ahora sin fecha en el calendario, compartir algún rato de intercambio de pareceres. Así como de pasada y al voleo,  sería pertinente y casi compulsivo revisar las alternativas de una posición que ha tenido y podrá proyectar una vigencia activa entre las muchedumbres jóvenes, solo si se decide a una visión compartida y más actual  a la manera como la han avanzado desde hace tiempo todos los partidos no radicales del mundo. Carlos ya es una experiencia veterana en ésas complejas conjeturas. Un abrazo y gracias otra vez…Con afecto.  LJO

 

Jorge Ramos Guerra

Nueva Segovia de Barquisimeto septiembre 22 de 2017

 

 

 

La visión adeca de Carlos Canache Mata

 

Carlos Canache Mata, arriba  este septiembre 29 de septiembre 2017, a sus 90 años de existencia, lo que permite, por haber hecho de su vida, una encomiable actividad pública, con innegables servicios a la democracia Venezuela y a la republica, que  inventariarle si cabe la palabra, con el beneficio  a su edad, para no hacer fila en el laberinto histórico de la política venezolana, porque en su personalidad, puede tomarse prestado el verso de Antonio Machado de estar “lijero de equipaje”, lo más difícil por cierto, de decir en el tiempo historio actual de la república, por lo que no está en nuestro propósito, biografiar a Canache Mata, porque el mismo no lo aceptaría, más sí exponiendo ante la audiencia pública su actuación, si el leguleyo aforismo jurídico de boga en el militarismo socialista del siglo XXI venezolano del “falso positivo”, pero sí del temido —  para quien lo deba – de la inversión de la carga de la prueba (cita en latín), en caso de que nuestro juicios se exceda o niegue, el antiguo concepto de Ulpiano, de dar a  cada quien lo suyo (latín). Carlos Canache Mata, médico de profesión y abogado por convicciones, llamado “biborlado” por el articulista Alfredo Tarre Murzi (Sanín) pudo haber sido exitoso en su primera profesión, desde un humilde centro hospitalario de su estado Anzoátegui, u otro, cualquiera del país y seguro en sus consultas ´privadas y en la segunda,  nunca defendiendo una “mala praxis médica” tan común y sin sanciones , pero aún, con impunidades blindadas, pero escogió la política, o como dijera Rómulo Betancourt  “la vida me echo por allí” carrereando, paso a paso, en Barcelona, Clarines o Piritu, con sus compañeros Jaime Lusinchi y Octavio Lepage con quienes compartiría el exilio, el en México, donde estrecharía amistad con el Maestro Rómulo Gallegos, a quien atendería por unos días debido a una crisis hipertensiva., lo que le permitiría escuchar la versión el golpe militar que le derrotara, el 24 de noviembre de 1948.

Identificar la “Visión” adeca de Canache Mata, es una forma de adentrarse en esa especie de purgatorio donde se encuentran las organizaciones políticas venezolanas, entre ellas Acción Democrática, su partido, al que como pocos tiene constancia de ser un guardián activo de la vigencia de sus principios doctrinarios y de sus fundamentos políticos de orden programático, con la autoridad moral y política de advertir en distintos momentos sus desviaciones y contradicciones, elementos estos que minaron a una ya, larga lista de partidos políticos con la inmolación de líderes, formados para la lucha democrática que deja una cruda interrógate ¿En qué momento se jodieron los partidos políticos en Venezuela? Carlos Canache Mata, pudo distinguir a tiempo, cuanto pueda corresponderle a Acción Democrática cuando se comenzaran a minar sus bases principistas una vez ejecutada en su totalidad sus objetivos programáticos como si todo habría sido ejecutado, “enchinchorreandose” sus dirigentes, para utilizar una expresión betancurista, fuente inevitable, para conocer la evolución política venezolana del siglo XX y la plataforma política de la democracia, como la concibiera Rómulo Betancourt, a quien por cierto, el doctor José Rodríguez Iturbe considera, como arquitecto, de la “superestructura político-partidista” en Venezuela, lo que no deja de ser una verdad y es que, para Canache Mata, una vez desaparecido  Betancourt: escribiera: “Los que siempre lo hemos querido, los que somos sus compañeros de partido, sentimos que desde su tumba fresca nos dicta el orden del día que ya no debemos olvidar jamás: cuidar, por encima de todo la unidad de Acción Democrática, su mejor obra, su más excelsa realización” .Y ha sido, sobre ese “orden del día” sobre el que Canache Mata ha reclamado la revitalización del partido con anterioridad a la persistente desconfianza del militante y del ciudadano que agotaría sus esperanza con la elección de Carlos Andrés Pérez en las elecciones de 1998.

Lo Ideológico y lo programático, la democracia interna y la corrupción  estarán presentes en Carlos Canache Mata. En relación a lo  ideológico enfatiza la naturaleza del policlasismo, definido en la Tesis Política del “Partido Democrático Nacional” (PDN)  fuente primaria de Acción Democrática, que para 1939 se define como “un frente orgánico de capas sociales oprimidas. Trabajadores, intelectuales y manuales, campesinos y amplios sectores medios forman el grueso de su militancia…

”El PDN abarca en sus filas a las mayorías , formadas  no sólo por obreros, campesinos y empleados, sino por todos los sectores venezolanos desvinculados de la oligarquía nacional y del capital extranjero”…

Para Canache Mata, no hay equívocos, en cuanto a ese concepto principista del partido, independientemente  de la transformación económica del país, todo lo anterior analizado con la óptica del marxismo la realidad económica del país en su tiempo que al ritmo de los logros alcanzados desde el poder, se incorporarían a la estrategia del “pacto social” expuesto en el programa d gobierno del presidente Jaime Lusinchi en cuya elaboración estuvo presente la dirigencia sindical adeca e integrada en la Confederación de Trabajadores de Venezuela, (CTV) así como Fedecámaras, a los fines de las discusiones obrero-gobierno-patronales- en la célebre “Comisión Tripartita” que diera sus frutos y búsqueda de entendimientos que satisficieran a las partes. Sobre esos logros no se ha escrito y debió haber sido así, dada la real economía de mercado existente, los controles del Estado en esa materia y sobre todo, dentro del marco de un “Estado empresarial” que como tal nunca se revisó, porque a nuestro juicio, una cosa es, la presencia del Estado, como garante  de una economía diversificada y otra su actuación como “empresario” que para Canache Mata de lo que se trataba era entender a “ una economía muy particular donde el 70% de la economía una vez nacionalizado el petróleo y el hierro, está en manos del Estado, pero en sí el Estado interviene más que todo por esa circunstancia”.

Sobre ese particular, Carlos Canache Mata tuvo conciencia acerca de la administración de nuestra riqueza y muy puntualmente…

  “El petróleo nos puede y nos debe servir para financiar el desarrollo y no para derrochar lo que nos da en  el gasto improductivo, en las transferencias privilegiados que perpetúan desigualdades, en las concesiones de créditos que después no se pagan, en los injustos repartos de excedentes económicos, en la compra de dólares especulativos para amasar fortunas inmorales, en ostentosas importaciones bienes de lujos para complacer vanidades y en la mala gestión de gobiernos incompetentes” reflexión esta, pronunciada  en sesión Conjunta de las cámaras de Senadores y Diputados, con motivo al  177 aniversario del 5 de julio de 1811, en presencia del Poder Público Nacional, la representación diplomática, la Iglesia, la Fuerza Armada, la representación popular y en cadena nacional, el pueblo ¿sin que nadie se sintiera aludido? ¿Acaso no se refería Canache Mata, a las quebradas Instituciones de Créditos como “BANDAGRO” a quienes no acudió el pueblo sino propietario de millones de hectáreas, muy alejados del policlasismo adeco para lo cual en entrevista  televisiva precisara  (Programa “Buenos Días” con Sofía y Carlos Rangel (18-04-1985)

<<Ahora bien, AD era un partido comprometido con la causa popular, pero esto no quiere decir que debamos declarar la guerra a los sectores poderosos de la economía nacional, de ninguna manera. Pero a la hora de tomar decisiones nosotros tendremos que ver por encima del interés sectorial de los sectores poderosos de la economía nacional, a los sectores de las amplias, de las grandes mayorías populares, que es como identificarse, en definitiva, con el interés general del país>> (Programa “Buenos Días” con Sofía y Carlos Rangel (18-04-1985)

Lamentablemente las políticas públicas en esa materia no serian incorporadas a la discusión dentro de los fundamentos programáticos de Acción democrática y parafraseando al  actor Franklin Vigués (Eudomar Santos) de la telenovela “Por esta calles” – como vamos viniendo, vamos viendo o aquella de Teodoro Petkoff…”Estamos mal, pero vamos bien. Con aquellas improvisaciones conceptuales se iría deshilachándose, la costura del entramado político, social y económico del sistema democrático. Consciente si estuvo Carlos Canache Mata que Acción Democrática pudiera ser infiltrada ideológicamente y fue  tiempo una interrogante suya ¿Ponerle la mano a AD? (El Nacional enero 2, de 1993)…

<<Esta en marcha un plan condenado al más rotundo fracaso: a realeazos ponerle la mano a Acción Democrática. El país presencia, estupefacto, un despliegue publicitario casi sin precedentes dirigido  aturdir  a la militancia del partido que Rómulo Betancourt y otros esclarecidos líderes fundaron para que estuviera al servicio del pueblo venezolano. En tiempos de herejías y de audacias como es el  tiempo que vivimos no es de extrañarse que a un partido popular se le pretenda meter desde sectores económicos poderosos un contrabando antehistórico>>

El daño estaba hecho, contratista y empresarios testaferros controlaban al partido, el juicio es nuestro pero se desprende de la misma reflexión de Canache Mata:

…<<tal vez o sin el tal vez una de las criticas justificadas que se le puedan hacer a este régimen democrático, que el 23 de este mes cumplirá 35 años, es que en las elecciones el pueblo gana el gobierno, pero después pierde el poder, porque solo se ejerce nominalmente el primero, mientras el segundo lo gerencian en  última instancia los dueños de la riqueza. Es decir, que a aquí en Venezuela se ha mandado por mampuesto>>

“La democratización de los partidos” es otra de las inquietudes ideológicas a de Carlos Canache Mata, llegando a denunciar como:

“El pragmatismo es otro extravío que los partidos deben evitar. Estigmas bochornosos en el rostro de los partidos son sus inconsecuencias ideológicas. Las traiciones doctrinaria jalona a veces, como piedras infernales los caminos biográficos de los partidos. Esos traspiés desdibujan la apuesta que originalmente se había hecho, desafían la lealtad a la causa comprometida y hacen incierto el porvenir”. Ante ello, no s planteaba ni siquiera el pragmatismo filosófico como lo concibieran sus teóricos en reducir “lo verdadero a lo útil”, tampoco al “pragmatismo utilitarista” algo peor, frente a las exigencias de los militantes y dirigentes con la respuesta <<eso no está planteado>> cerrándose la puerta.

Efectivamente, es interesante responder, al menos como ejercicio intelectual,  a la interrogante de: ¿Cuándo se pragmátizo la política venezolana? A nuestro juicio, las luchas internas y sus frustraciones, la corrupción, la ausencia del debate y el derecho a disentir sin menos cabo de la disciplina partidista, que en toda organización  debe existir y lo más letal la concepción leninista del “centralismo democrático” que termina instaurando típicas “oligarquías y autocracias partidistas”. Canache Mata define esto último como “elitismo” <<el privilegiamiento de unos pocos para que resuelvan en nombre de todo>> Humberto Celli, le llamaría “El cogollito” virus que infestaría a toda la estructura partidista, alejando procesos de renovaciones internas. Hubo una total tergiversación del “espíritu, propósito y razón” de una organización política y el universal principio y derecho a participar.

Se ha dicho hasta la saciedad, que los partidos políticos son el sostén de la democracia y hasta con la vida de sus militantes, se ha demostrado en Venezuela, esa verdad, pero ¿Cuál es la naturaleza jurídica de ese sostén y sus alcances para los militantes de esas organizaciones? En su respuesta, está el detalle del inicio del suicidio de los partidos políticos y citamos a la audiencia a los responsables de ello, sin duda, en las personas de sus dirigentes. De allí el rescate de las organizaciones políticas en Venezuela y el jurista Hans Kelsen en su ensayo  “Esencia y valor de la Democracia”  se adelanto  en 1920, a una redefinición de los partidos;

<<La democracia moderna descansa, puede decirse, sobre los partidos políticos, cuya significación crece con el fortalecimiento progresivo del principio democrático. Dada esta realidad, son explicables las tendencias -si bien hasta ahora no muy vigorosas- a insertar los partidos políticos en la Constitución, conformándolos jurídicamente con lo que de hecho son ya hace tiempo: órganos para la formación de la voluntad estatal. Esto constituiría solamente un fenómeno parcial de aquel proceso que se ha denominado de “racionalización del poder”, y que va aparejado con la democratización del Estado moderno>>

Mas reciente  cabe citar al maestro Manuel García Pelayo, cuando nos dice en su libro “El Estado de partidos” que:

<< Puesto que, como hemos visto, la democracia de nuestro tiempo es necesariamente una democracia de partidos parece que el Estado democrático ha de configurarse como un Estado de partidos, en razón de sólo ésos pueden proporcionar al sistema estatal los impust capaces de configurarlo democráticamente, tales como la movilización electoral de la población, el ascenso al Estado de orientaciones políticas y de las demandas sociales debidamente sistematizadas para  proporcionarle tanto los correspondientes programas de acción política, como las personas destinadas a ser titulares o portadores políticos estatales>>

Al respectó En coincidencia con el Maestro Pelayo, Carlos Canche Mata ha sostenido que:

<<la democracia venezolanas expresa y se realiza a través de sus partidos políticos. Sin partidos políticos, la democracia carecería de voz organizada y de aparatos efectivos de locomoción. El pluripartidismo es la superación del individualismo y del caudillismo autocrático… Los partidos no pueden ni deben invadir áreas de competencia ajena tentados por afanes clientelistas inconvenientes o reclamos hegemónicos condenables. El policentrismo racionalmente jerarquizado de las instancias de influencia y de poder, es una exigencia relevante   del balance democrático. Esa verdad no tiene por qué ser arrasada ni por insensatos sectarismos ni demencias proselitistas…Es ya una necesidad impostergable la democratización de los partidos. Los militantes y los cuados de dirección media no pueden ser espectadores inermes que se limitan a contemplar a los que desde arriba disponen sin consulta a los de abajo… (El Nacional, junio 26 de 1988)

Mal puede entonces, una dirigencia que se presuma de defensores de los derechos del pueblo, ejercer tan delicada actividad en el marco de la “Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones ” (abril 26 de1965) y en cuyo nombre se han convocado centenares de procesos electorales internos, en organizaciones políticas y peor aún, en elecciones generales, con los inaceptables  52 años de vigencia vergonzante, en franca burla a sus electores, cuando en el mundo democrático, es rica la jurisprudencia sobre esos particulares, acerca de la inserción de los partidos en la Constitución, como en Alemania, citadas por García Pelayo de que : << implican un reconocimiento de que no son sólo organizaciones políticas y sociológicas, sino también organizaciones jurídicamente relevantes>> y en el Tribunal Constitucional español:

<<Los partidos  se sitúan como una zona intermedia entre lo público y lo privado>> como << asociaciones que o siendo poderes públicos ejercen, sin embargo, funciones públicas>>

Pragmatisados los partidos políticos, de la mano de la corrupción,  Acción Democrática no podía ser la excepción, agotadas sus “bases programáticas” y a las propuesta de su renovación, la respuesta fue la pragmática << eso no está planteado>>. El propio fundador del partido fue contundente al decir:

<<La política cuando se ejerce asépticamente, limpiamente, en el ámbito de las luchas populares, no es faena de mercaderes. Es incompatibles la actividad política con las abultadas cuentas bancarias y con la preocupación por los altibajos de la bolsa, porque se está pensando en el precio que tienen las acciones en entidades bancarias comerciales e industriales>>

Para 1974, sería el Buro Juvenil Nacional y su secretario Héctor Alonso López, quienes presentarían un documento surgido de un Congreso Juvenil, a propósito del inicio del primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez que exigía revisión de las tesis del partido, por supuesto engavetado y con motivo a la llegada del doctor Jaime Lusinchi a la Secretaria General del partido y su posterior candidatura presidencial, los doctores, Luis Raúl Matos Azocar y Marco Tulio Bruni Celli, expondrían sus tesis de “Poder de base” y “El Pacto Social” que en señuelo se quedaron. En definitiva no había interés en el debate. El aparente bienestar alejaba encontrarse con la realidad de una brecha que se abría en medio de un  cierto bienestar artificial, porque la deuda pública, la inflación y la corrupción irrumpían en los cimientos de la democracia.

Carlos Canache Mata, ha sido reconocido como un “político honesto” donde se ha considerado así mismo, como “Un  expedicionario contra la corrupción”

…”Siempre he sido un dirigente modesto, humilde, y no hago alardes de prepotencia ni de arrogancia”… y así lo expone:

<<Venezuela está cansada de oír sermones retóricos contra la corrupción que no se compadecen, con las conductas asumidas en el diario quehacer. Es necesario actuar. Que sepan los mercaderes que la política, no es templo para que oficien sus fechorías. Que los partidos higienicen sus filas expulsando a los que confunden la militancia con los negocios. Que la sociedad castigue con el desprecio a los que son indignos del respeto público. Que se destierre la hipocresía y no se aparente ignorar quienes son los delincuentes. Que no haya más tolerancia y complacencia con los políticos ricos que no pueden explicar su fortuna. Que resplandezca la verdad y la valentía>> (El Nacional 10.06.89)

Y en esas luchas le ha correspondido asumir posiciones en hechos de corrupción que involucraron a los ex presidentes, Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi que no tuvieron sentido a profundizarlos, porque en cada caso no pasaron de escándalos políticos que a investigaciones judiciales o sentencias tribunalicias. Lo que no cabe duda es que la Dirección Nacional de Acción Democrática no se opuso a las investigaciones solicitadas y de ello da fe Canache Mata, en ocasión a solicitud de investigación en la persona de ex presidente Jaime Lusinchi en respuesta  a entrevista del periodista Alfredo Peña (El Nacional octubre 8, de 1989):

<<No me gusta ventilar en público los asuntos del partido, pero en este caso no tengo inconveniente en decir que, efectivamente, yo creo que una vez que las comisiones parlamentarias hayan presentado su informe y se abra el debate en el senado me gustaría que estuviese (Jaime Lusinchi) como lo hizo – usted lo acaba de recodar – Carlos Andrés Pérez con motivo del célebre caso del Sierra Nevada>>

Para el momento, AD había activado un “Tribunal de Ética” que en el citado Foro le defendiera:

<<Yo fui uno de los que más insistió en que se nombrara el tribunal de ética previsto en la reforma estatutaria. Solicité antes que el compañero Piñerúa, en una reunión del CEN, que se designara de una vez por todas, ese tribunal. No tengo porque cuidarme de nadie, mi vida es trasparente. Soy solidario de las decisiones del Tribunal de ética y creo que todavía hay que sacar de las filas del partido a quienes deshonran a Acción Democrática>>

Carlos Canache Mata, se cuenta entre muchos más, como “renovadores” de una Acción Democrática que lo exigía, pero ya minada de corruptos lo impedía, junto a Humberto Celli,  Marco Tulio Bruni Celli, Jaime Lusinchi y Héctor Alonso López, cada uno en su momento y estilos, llamaría la atención pública. Humberto Celli lo haría, denunciado la grotesca figura del “cogollito” definido por el mismo como “cogollo, súper cogollo e incluso mono cogollo”

<<Estructura ejecutiva vertical…barrera impenetrable que limita la incorporación necesaria de nuevas generaciones…Roscas o cenáculos>>

Exclusivo, de no más de cinco dirigentes del partido, a la cabeza del doctor Gonzalo Barrios, señera figura de la organización, quienes analizaban asuntos políticos que llegarían “fríos” al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para su aprobación. Enfrentarse a ese “cogollo,” implicaba riesgos y la negación a una efectiva participación de los militantes y dirigentes en la toma de decisiones tendrían eco en Héctor Alonso López, el dirigente juvenil para entonces de mayor proyección nacional, finalmente victima de la castración de Acción Democrática al denunciar que el partido se había anclado en el pasado.

<<Acción Democrática es un partido que entro en el marasmo de la inercia. No es más, que una estructura insensibilizada frente a las cuestiones de Venezuela”.

Marco Tulio Bruni Celli por su parte y  óptica sociológica, expondría su tesis, que bien puede calificarse como tal, en cuanto  al “derecho al “disentimiento interno en el partido” y una severa crítica al centralismo democrático, agotada tesis de Vladimir Lenin, incompatible con la democracia participativa y que al analizarla  posteriormente a su muerte y Stalin en el poder diría… <<el partido de la revolución se  trasformó en el partido de la ordenación>> y agrega Bruni Celli que:

<<En el caso de los sistemas comunistas, aquel pequeño grupo e revolucionarios profesionales cuyo poder centralizado se hacía necesaria en la fase revolucionaria se ha transformado  luego en una superestructura de poder que maneja y dirige al Estado. Es decir, el centralismo no ha dado origen a la democratización. Pero si eso es posible que ocurra en los sistemas comunistas, no podemos admitir que ocurra en los sistemas democráticos. Por eso nos oponeos a que en Acción Democrática mantengamos aun el principio organizativo leninistas del “centralismo”>>

Octavio Lepage,  se pregunto en artículo de prensa en el diario “El Informador” de Barquisimeto (02.02.1993 ¿Que será de Acción´ Democrática?

<<Esta interrogante está planteada. Debemos ser los adecos los más empeñados y con mayor interés en encontrarle respuesta. Respuesta seria, objetiva, realista, no montada sobre ilusione ni espejismos. Para encontrar este tipo de respuesta es forzoso que nos despejemos de falsos orgullos, de arrogancias, de ideas preconcebidas, de automatismos mentales forzosos asimismo que nos demos cuenta e que el país ha cambiado que los tiempos son distintos, que las salidas de ayer no son viables hoy>> En ese orden  de idea para Canache Mata:

 <<nosotros tendremos que modificar nuestros postulados programáticos ahora en una revisión de nuestra tesis política, ésa quedará igual, pero la programática tiene que cambiar. Ahora, hay que darle prioridad a la distribución del ingreso nacional y de la riqueza entre las clases sociales a través de la vía impositiva, a través de una nueva orientación del gasto público, a través de una remuneración distinta de los factores que intervienen en el proceso de producción, etc., pero eso no quiere decir que estemos cambiando nuestra tesis política, seguiremos siendo un partido nacional revolucionario de izquierda democrática que utiliza el método marxista como utiliza también otros métodos para analizar la realidad nacional, pero nunca hemos sido un partido marxista y no hemos tenido cambios en ese sentido>> (Programa “Buenos días” entrevistadores Sofía Ímber y Carlos Rangel, Venevisión, abril 18 de 1985)

Finalmente el doctor Jaime Lusinchi expondría con éxito su tesis de renovación en Acción Democrática sobre el “Poder de base” reconociendo:

<<La falta de actualización de la doctrina del partido, la insuficiente modernización de sus estructuras organizativas y funcionales, fallas estratégicas y reiteración de errores en importantes decisiones políticas y electorales, abandono de la formación de jóvenes y las mujeres, falta de la participación real de la base partidista, especialmente del vasto sector obrero y campesino, así como de área profesional y técnica y en una clase media emergente que afirma su papel, mediatización de la democracia interna y del libe juego d3 ideas y posiciones en función de resolver exigencias circunstanciales, marginamiento por diversas causas, de importantes cuadros>>

Aquellas propuestas, harían a Jaime Lusinchi, Secretario general del partido, su candidato y Presidente de Venezuela, pero también  a un cesto de la basura con un reflotamiento del “centralismo cogollerico” que deber analizarse puntualmente.

Frente a los planteamientos renovadores de Acción Democrática como hemos dicho, solo Héctor Alonso López, seria victimizado y extrañamente por un informe dirigido a “frenar excesos declarativos” presentado por Carlos Canache Mata, sobre el argumento de que. <<el derecho de critica se ejerce internamente y afuera se sostienen y defienden las decisiones democráticamente adoptadas por el colectivo como lo pautan los estatutos que nos rigen, practica reiterada históricamente por saludable y democracia en nuestro partido>> lo que debió haber sido, que ya no lo era. Al respecto Canache Mata sostuvo:

–“Yo siempre he sido opuesto a que la artillería verbal de las declaraciones públicas de los dirigentes partidistas cañoneen la unidad interna de AD” por aquello…

”Que nadie está obligado a militar en las organizaciones políticas y al  serlo si bien se adquieren derechos, también deberes fundamentado en que las decisiones políticas se discuten y se toman por la mayoría del ente que deberá aplicarlas, con lo cual o dejo de tener razón” … solo que al momento de exigirse disciplina partidista, el espacio para debatir cuestiones ideológica o estructurales ya había sido cercenado en Acción Democrática.  Vale recordar un Comité Político Nacional, que discutiría las causas del a derrota presidencial de 1978, el doctor Antonio Leindez, acuñaría una frase que fue despreciada:”Acción Democrática es un recurso natural renovable” (24.06.17) que de haberse desarrollado en el partido se hubiesen evitado errores, como la corrupción de buena parte de su dirigencia que sustituyera al modesto militante de base por un “cliente”. Hacer de los Secretarios Generales del partido, gobernadores de sus entidades federales, otorgadores de contratos a los secretarios de organización y estos a su vez a sus líneas de mando, liquidarían la democracia participativa interna y la lucha natural de liderazgos dejaría de ser política de ideas por prebendas económicas para detentar el poder. Circunstancia que minó a todos los partidos lo que nos ha convencido que la lucha política en Venezuela no es ideológica sino delictual y el muestrario no es otro, que el modo de vida de algún político con una figura, como Carlos Canache Mata. En relación a aquella practica el doctor Marco Tulio Bruni Celli escribió, acerca de “La incompatibilidad absoluta entre cargo de gobierno y de partido” (El Universal 26/11/87) como fundamento principista de Acción Democrática ante el gobierno del general Medina Angarita y cita un comunicado del partido de trascendental vigencia:

<<hemos afrontado la lucha con el partido oficial sin negarle el derecho de organizarse pero objetando e su estructura la confusión del militante con el funcionario público, porque ella convierte el aparato ejecutivo del gobierno en factor beligerante y parcializado en los procesos electorales y conduce a la creciente absorción por ese partido de todos los organismos>> (12 de agosto de 1944)

55 años después, la Constitución de 1999 establecería en su artículo 145:

Los funcionarios públicos y funcionarias públicas están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna. Su nombramiento y remoción no podrán estar determinados por la afiliación u orientación política. Quien esté al servicio de los Municipios, de los Estados, de la República y demás personas jurídicas de derecho público o de derecho privados estatal, no podrá celebrar contrato alguno con ellas, ni por sí ni por interpuesta persona, ni en representación de otro, salvo las excepciones que establezca la ley”

Artículo que es letra muerta, a extremos que hasta la Fuerza Armada de la república está al servicio del partido de gobierno y no de la República. De aquellas desviaciones se ocuparía sin éxito Carlos Canache Mata, al analizar la  “La nueva clase” libro escrito por el líder comunista Milovan Djilas (1957) que se caracteriza así:

<<Puede decirse que la nueva clase está formada por aquellos que posen privilegios especiales y preferencias económicas a causa del monopolio administrativo que ejercen. A esa nueva clase no le interesaban los grandes ideales, sino únicamente los placeres cotidianos de la vida a los cuales no tenían acceso los labradores no comprometidos con la cúpula gobernante>>

En interpretación de la citada definición Canache Mata observa como en Venezuela se ha posesionado una “nueva clase” y así lo expone en artículo suyo en el diario “El Nacional, del 15 de agosto de 1992:

<<Es nueva clase no está disertada en el proceso de producción, ni se define por tener carácter específicamente burocrático. Está integrada por quienes han venido aprovechando el liderazgo político y la militancia partidista para enriquecerse y “experimentar las dulzuras del privilegio”. A la sombra del régimen democrático. “Líderes emergentes, luchadores cansados, oportunistas de toda laya, arribistas audaces, trepadores, insolentes, comerciantes y hombres de negocio metidos as políticos, farsantes disfrazados de salvadores, rufianes ocupando de dirigentes, adulantes que como roedores se acercan gustosos al poder, se han valido de posiciones e influencias para mejorar o alanzar un status económico alzado sobre el fraude y el robo. Son los que han conseguido contratos y gubernamentales y cobran comisiones personales, los que compraron dólares baratos pocos días antes de la devaluación que se sabía se iba a decretar. Los que agenciaban en Recadi dólares preferenciales esperando gratificación, los que cogen los dineros públicos directamente o por mano interpuesta, los que comercian políticamente con las asignaciones presupuestarias del Estado, los que creen que los partidos son tiendas de feria para hacer negocios millonarios…>>

25 años después la “nueva clase” además de corrupta, hoy es narcotraficante. La política es un “negocio” desde uno u otro partido protegidos por los órganos controladores del patrimonio público. Las comisiones giran al ritmo de la inflación. En los tribunales, Alcaldías y  Concejos municipales cualquier gestión, tramite tiene un costo. “La Ley Contra la Corrupción” es un mamotreto  y la ética jurídica, ni siquiera es de interés para los estudiantes de derecho, para lo cual la república exige de un gran acuerdo nacional para rescatar su devaluada moral cuya fuente primaria esta en los partidos políticos, de los que nadie cree  y donde el dirigente honesto se cuentan con los dedos de la mano y aquí  de nuevo la interrogante ¿En qué momento, se jodieron los partidos políticos venezolanos? Comencemos por leer al profesor  Andrés Stambouli

<<Como los partidos políticos han monopolizado la acción política frente a una sociedad pasiva, se ha empobrecido el proceso de la vida social y la sociedad no tiene una orientación sobre lo que debe ser su cuota de sacrificios para enfrentar la magnitud de los reas…Solo se ve una sociedad pasiva y paternalista, con partido oligarquizados y ciudadanos desencantados, que se puede deslizar hacia la dictadura>>. (Revista Plural N° 2 enero de 1980. “3 Politólogos  reflexionan sobre un país llamado Venezuela en la década del 80”)

Para entender el proceso evolucioncita de los partidos venezolanos y la participación de los ciudadanos en la política, es necesario remontarnos al pasado. Efectivamente, en la Venezuela colonial, los aires de libertad y participación política, no dejaron de estar presente. Basta mencionar  los enfrentamientos con la “Compañía Guipuzcoana”, la rebelión del “Negro” Miguel en Buría, los “Comunero”, o la rebelión de José Leonardo Chirinos, Pedro Gual y José María España, lo que nos a conduciría  al movimiento político, identificado como “Defensores de los Derechos de Fernando VII”, ante la arremetida francesa de Napoleón Bonaparte. Calificarla como “pre independentistas”, nos luce más, como un reconocimiento oportuno,  a ese 19 de abril de 1810, que por sus propósitos iniciales, que motivara a la constitución de la   “Sociedad Patriótica”, llamándose a unos “realistas y a los otros “patriotas” – esta — si expresaría tajantemente las aspiraciones independentistas, como se corroborará en sus sesiones y llamados encendidos discursos, ente ellos, uno celebre de Bolívar, que se deslinda de los “defensores de los derechos del Fernando VII”,  el 3 de julio de 1811, cuando se propagaba la idea de que esa Sociedad Patriótica, actuaba paralela a las sesiones del Congreso Constituyente 1811, y más claro no pudo ser:

 

“No es que hay dos Congresos. ¿Cómo fomentarán el cisma los que conocen más la necesidad de la unión? Lo que queremos es que esa unión sea efectiva y para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar, para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue una mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso Nacional lo que debiera estar decidido. Trescientos años de calma ¿no bastan? La Junta Patriótica respeta, como debe, al Congreso de la nación, pero el Congreso debe oír a la Sociedad Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos”.

A partir de entonces, la lucha política girara entre una oligarquía, llamada por el historiador José Gil Fortoul, “Conservadora y Liberal” administrando los viejos principios pre independentistas, de “centralismo, federalismo o centro-federalismo, para terminar en dictaduras autocráticas y un indisoluble vinculo del militarismo, la economía y la política. A la muerte del general Juan Vicente Gómez, nos dice el doctor José Rodríguez Iturbe, que “Rómulo Betancourt levantaría la “superestructura políticos partidista” de Venezuela” que incluirá, tres desgarradoras divisiones en su propio  partido Acción Democracia y un breve análisis a los conflictos políticos internos partidistas, en organizaciones como AD, en los años 1961-1967 y en COPEI, para 1967 y 1977, estando en vigencia la “Ley de Partidos Políticos” (1964), nos permite identificar esas situaciones y sus consecuencias, divisionistas e incluso traumáticas, como punto de partida, a la interrogante de estas reflexiones, a extremos, del progresivo deterioro y falta de credibilidad, tanto en las organizaciones políticas como tales y peor aún, en sus liderazgos personales, donde el “canibalismo político” tiene su propio cementerio y a nuestro juicio, no ha sido otro, que una premeditada voluntad de no haber revisado la citada ley, quizás, para beneficiarse de ella en esos momento álgidos de políticas internas, sin darse cuenta, que la concientización democrática del venezolanos  fue cada vez más exigente, en cuanto a su participación en los ”asuntos púbicos” y fue así, como se ensayaron “elecciones primarias” es decir de abajo hacia arriba, para escogerse el candidato presidencial de Acción Democrática, para lo que, solo se dictaron normas internas, experiencia esta que debió estudiarse, para plasmarse en sus propios Estatutos, y así sucesivamente, el resto de partidos se reinventaran, convencidos del manifestado derecho a participar, de ser escuchado y no solo, de  ser informado para ejecutar ordenes, lo que pudo contribuir,  a una nueva legislación que regulara la vida de los partidos, evitándose sus muertes naturales y  suicidios que es el saldo hasta ahora. Y su afán democratizador Carlos Canache Mata fue defensor de la tesis de “elecciones primarias” para la escogencia del abanderado presidencial del partido como

<<lo más democrático y lo más aconsejable para no poder en peligro la unidad partidista es entregar esa suprema responsabilidad a toda la militancia de la organización. De ese modo, no habrían discusiones sobre los que tendrían  o no derecho que votar, ni tampoco existiría la posibilidad de que un universo tan grande sea manipulado a través de la amenaza o del alago. Una expresión tan global de la soberanía partidista no podría ser cuestionada bajo ningún pretexto>> (El Nacional 10 de octubre de 1987) recordando la experiencia de primarias, en la elección del candidato presidencial de1978, donde resultara victorioso Luis Piñerúa Ordaz sobre Jaime Lusinchi sosteniendo que:

 <<la unidad de Acción democrática gozó de una excelente salud. Y es que las divisiones en los partidos no las prohíjan los militantes de base que son los más perjudicados con crisis de esa naturaleza. Los militantes de base se enfrentan o pelean con cierto aire de cívico deportivismo y no saben guardar odios. Las divisiones en los partidos quienes siempre las han patrocinado y motorizado han sido los dirigentes, los líderes, los conductores que están en la cúpula. En unas elecciones primarias en las que hayan votad miles de militantes de base, no hay líder  ni cúpula dirigencial que se atreva protagonizar un alzamiento para desconocer a expresión de la soberanía partidista. Esa es otra de las grandes ventajas de las elecciones primarias (El Nacional agosto 29 de 1987)

Con ello, se trasladaría el sacrosanto concepto rusoniana de que, la “soberanía reside en el pueblo”  para   una democracia de partidos,  blindada por  leyes y   en torno a la democratización de los partidos, advertiría un incuestionable político venezolano como lo fue Pompeyo Márquez, durante un  homenaje a Don Mario Briceño Iragorry (1991) y cito:

…<<la sociedad venezolana está enferma, sacudida en sus cimientos por una crisis que afecta todos sus órdenes. Predomina la falta de fe y de credibilidad y el escepticismo se extiende por todas pares….La política sea degradado y los patios escenifican espectáculos desmoralizadores ante la opinión pública dando pie para criticas justificadas y a que se robustezca la exigencia en cuanto a su democratización y que se pongan a tono con las nuevas realidades. Se hace necesario para estas organizaciones extraer las lecciones de lo que le sucediera a los viejos partidos históricos del siglo pasado que sucumbieron en el personalismo, en el caudillismo en fraccionalismo en el vacio de ideales, como analiza Don Mario en varios de sus trabajos>>

Otro venezolano desaparecido, pero de plena  vigencia política e intelectual  seria el dramaturgo José Ignacio Cabrujas, en un enjundioso ensayo “El Estado del disimulo”,  definiría al país como un “campamento”….que se convirtió en un “hotel” y de mala muerte <<Esa es la mejor noción de progreso que hemos tenido: convertirnos en un gigantesco hotel donde apenas somos huéspedes. El Estado venezolano actúa  generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso…El país tuvo siempre una visión precaria de sus instituciones porque en el fondo Venezuela es un país provisional..Vivimos en una sociedad que no ha podido escoger entre la moral y la cívica” hasta el sol de hoy, conceptos absolutamente contrapuestos. Si soy moral” no soy “cívico”. Y si soy “cívico” ¿Cómo diablo hago para ser moral? No apenas extractos de un larga reflexión en la revista “Estado & Reforma”  (1987) Y en cuanto a nuestra condición de pueblo, mucho antes que Cabrujas, Don Mario Briceño Iragorry escribió: <<Hemos hecho nuestro camino como el vagabundo que toma en los cruces la primera vía>>  y al 25 de enero de 1976, Juan Pablo Pérez Alfonso expusiera: <<Todavía si hay tiempo de alejar la degradación física y moral de los venezolanos>>

Y no menos contundente pudo ser, la opinión de un artista de la talla de Renny Ottolina:

“Si las cosas siguen por este camino, con una sociedad indolente, impreparada, en donde la gente pretende que otros le resuelvan sus asuntos a cambio de que les regalen las cosas, donde el gobierno se mete en donde se le da la gana, simplemente porque sí, sin el respeto a los principios morales y legales, mientras la gente por interés o miedo no levanta su voz y reacciona, nada somos; Venezuela se enfrentará entonces en menos de una generación al inmenso peligro de perderse como nación soberana e independiente y ese territorio volverá a ser una colonia de alguien o peor aún, podría ser repartida entre muchos”

De manera, que las desviaciones  de la democracia venezolana, como fue concebida ideológicamente y pragmáticamente a partir del llamado “Pacto de Punto Fijo, diríamos nosotros se comenzaría a sentir, a partir del primer gobierno del presidente Rafael Caldera, donde no solo serian advertidas sino  escritas sin la escucha o lectura de interlocutores validos. Y ello tiene que ver,  con una crasa ignorancia, en  la evolución  política- constitucional de Venezuela, sin duda,  intencionada, consensuada en principio, a los intereses de una dirigencia incrustada sin duda en los  partidos Acción Democrática y COPEI, por ser autores de dos parapetos jurídicos: la tan citada “Ley de Partidos Políticos” (1967) “Ley Orgánica del Sufragio y  de Participación Política”  (mayo 28 de 1998) y “La Ley de Procesos Electorales” (agosto 12 de 2009) con el agregado, de cualquier cantidad de resoluciones del ente Electoral Nacional, que hoy produce alergia y lloriqueos en nombre de los derechos del pueblo, cuando los beneficiarios de aquellas amañadas normativas, son sustituidos por otros, con las mismas mañas, tan simple como se escribe ¿Entonces? ¿Hasta cuándo engañar a ese pueblo, que ha aprendido a participar, sentirse con derecho a elegir y ser elegido? Pues bien, entre “gallos y media noche” la partidocracia venezolana a espalda de sus electores, modificó la cuestionable “Ley de Partidos Políticos, Reuniones  Públicas y  Manifestaciones” solo, para unos agregados, como para dar apariencias de formalismo éticos, nunca verificables, para imponer restricciones al derecho al disenso:

Capítulo III De las Obligaciones de los Partidos Políticos

Artículo 24 Son obligaciones de los partidos políticos: 1) Adecuar su conducta a la declaración de principios, acta constitutiva, programas de acción política y estatutos debidamente registrados. 2) Enviar copia al organismo electoral correspondiente de las modificaciones introducidas en los documentos mencionados en el numeral anterior, a los efectos de esta Ley. 3) No mantener directa ni indirectamente, ni como órgano propio ni como entidad complementaria o subsidiaria, milicias o formaciones con organización militar o para militar, aunque ello no comporte el uso de armas, ni a permitir uniformes, símbolos o consignas que proclamen o inviten a la violencia. 4) No aceptar donaciones o subsidios de las entidades públicas, tengan o no carácter autónomo; de las compañías extranjeras o con casa matriz en el extranjero; de empresas concesionarias de obras públicas o de cualquier servicio de bienes propiedad del Estado; de estados extranjeros y de organizaciones políticas extranjeras. 5) Llevar una documentación contable en la que consten los ingresos y la inversión de los recursos del partido. A los efectos de esta disposición, las directivas nacionales de las organizaciones políticas deberán presentar ante el Consejo Nacional Electoral y las Directivas Regionales por ante la Gobernación del Estado, un libro diario, un libro mayor y un libro de inventarios, los cuales deberán ser encuadernados y foliados, la autoridad electoral o el Secretario de Gobierno Regional, según el caso, dejará constancia de los folios que éste tuviere, en el primer folio de cada libro, fechada y firmada; y en los siguientes folios hará estampar el sello de su oficina, y devolverá los libros a los interesados e interesadas en un término no mayor de diez días. Estos libros de contabilidad y sus respectivos comprobantes deberán ser conservados durante cinco años, por lo menos, contados a partir del último asiento de cada uno de ellos. 6) Participar por escrito al Consejo Nacional Electoral, en cada oportunidad, los nombres de las personas que integren los supremos organismos directivos del partido y los cargos que dentro de ellos desempeñen. En los estados, municipios, distritos y distritos metropolitanos esta participación deberá hacerse ante la Gobernación respectiva, la cual remitirá copia al Consejo Nacional Electoral.

Artículo 25 Los partidos políticos nacionales, renovarán en el curso del año en que comience cada período constitucional su nómina de inscritos en el porcentaje del cero coma cinco por ciento (0,5%) en la forma señalada en esta Ley para su constitución. Parágrafo Único: Los partidos que hubieren obtenido en las elecciones nacionales correspondientes el uno por ciento (1%) de los votos emitidos, sólo tendrán que presentar una constancia de la votación que obtuvieron, debidamente certificada, por el respectivo organismo electoral. Esta norma se aplicará igualmente para los partidos regionales. Capítulo IV De los compromisos de los parlamentarios y parlamentarias con sus electores y electoras

Artículo 26. Todo ciudadano electo o ciudadana electa por voluntad popular, de conformidad con la Constitución de la República y las leyes, está sujeto o sujeta al compromiso electoral plasmado en el programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral al momento de inscribir su candidatura.

Artículo 27. Todos los diputados y diputadas, responderán ante el electorado que los eligió por sus conductas y acciones en el desempeño de sus funciones parlamentarias en el seno de la Asamblea Nacional y fuera de ella, de conformidad con lo establecido en la Constitución de la República.

Artículo 28. Constituye fraude a los electores y electoras, por parte de quienes resulten electos como diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, toda conducta reiterada que, en el desempeño de las funciones parlamentarias, se aparte de las orientaciones y posiciones políticas presentadas en el programa de gestión como oferta electoral.

Artículo 29. Se considerarán conductas fraudulentas al electorado, las siguientes:

1. Votar en contra de los postulados del programa de gestión presentado a los electores y electoras, en términos de su contenido programático y su orientación político-ideológica. 2. Hacer causa común con contenidos y posiciones políticas contrarias a la oferta del programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral, y presentada a los electores y electoras durante la campaña electoral.

3. Hacer causa común con fuerzas políticas contrarias a los movimientos sociales u organizaciones políticas que respaldaron el programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral.

4. Separarse del Grupo Parlamentario de Opinión perteneciente a la organización política o social que lo postuló, para integrar o formar otro Grupo Parlamentario de Opinión contrario al programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral.

Artículo 30. Todo fraude a los electores y electoras con base a lo señalado en los artículos precedentes, podrá conllevar a la suspensión o inhabilitación parcial o total del diputado o diputada, previa solicitud de los ciudadanos y ciudadanas en un número no menor del cero coma uno por ciento (0,1%) del total de inscritos en el registro electoral correspondiente a la entidad federal, o de la circunscripción electoral donde haya sido electo el diputado o electa la diputada. La solicitud deberá acompañarse de una exposición de motivos donde se expongan los argumentos que la soportan. La Asamblea Nacional someterá a consideración de la plenaria, la solicitud de suspensión o inhabilitación presentada y se decidirá por mayoría de los diputados y diputadas presentes en la sesión en la cual sea considerada la solicitud.

Artículo 31. La Asamblea Nacional podrá remitir el expediente a la Contraloría General de la República, a los efectos que considere si hay méritos para la inhabilitación política del diputado sancionado o diputada sancionada.

En hora buena, la auto patraña impuesta en común acuerdo, de  los partidos en  la modificación de la “Ley de Partidos Políticos, Reuniones  Públicas y  Manifestaciones” ejercida luego y sorpresivamente, por un ilegitimo Consejo Nacional Electoral, que les exigiera  “revalidarse”,  porque les  obligó, conscientes de sus debilidades existenciales, para mantenerse como organizaciones política tener que   llamar a sus militantes  en el ejercicio de los derechos, que las trampeadas leyes aún consagran a los mismos, lo que obligará las actualizaciones de esa organizaciones políticas, a despecho de   sus “oligarquías u autocracias constituidas”  y luego, ¡ya basta! que, como empresas de construcciones, cualquier aventurero político y su  financista de turno, tengan un “partido de maletín” lo que permitirá   darle sentido Constitucional, a eso que llaman “sostén” de la democracia, sus partidos, con una moderna legislación política y electoral, para reivindicar al ciudadano y al militante de partido, aceptándose la disidencia sin expulsiones, pero no, y más patético ideario antidemocrático no puede ser, el plasmado en el artículo 29 de la citada ley:

<<Se considerarán conductas fraudulentas al electorado, las siguientes: 1. Votar en contra de los postulados del programa de gestión presentado a los electores y electoras, en términos de su contenido programático y su orientación político-ideológica. 2. Hacer causa común con contenidos y posiciones políticas contrarias a la oferta del programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral, y presentada a los electores y electoras durante la campaña electoral. 3. Hacer causa común con fuerzas políticas contrarias a los movimientos sociales u organizaciones políticas que respaldaron el programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral.

4. Separarse del Grupo Parlamentario de Opinión perteneciente a la organización política o social que lo postuló, para integrar o formar otro Grupo Parlamentario de Opinión contrario al programa de gestión consignado ante el Consejo Nacional Electoral>>

Todo, en flagrante, al constitucional 61 que reza: “Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y a manifestarla, salvo que su práctica afecte su personalidad o constituya delito. La objeción de conciencia no puede invocarse para eludir el cumplimiento de la ley o impedir a otros su cumplimiento o el ejercicio de sus derechos”

Sobre el fundamento axiológico y teleológico del citado precepto, el derecho a disentir fue expresado por Adán, al comer del árbol prohibido, lo que sería la primera desobediencia a un dogma que debe ser respetado. Pero los juicios a Juana de Arco por  “apóstata,”, luego a Martín  Lutero,  por interpretar la Biblia, a los que respondiera

<<Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra de Dios>> a Giordano Bruno, respondiéndoles a sus inquisidores «Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla» y finalmente, a Galileo Galilei, durante los siglos XIV, XV, y .XVI fueron inaceptables.

En nuestro tiempo, nadie mejor, expresa el derecho a disentir que Octavio Paz: <<El espíritu crítico es la gran conquista de la edad moderna. Nuestra civilización se ha fundado precisamente sobre la noción crítica: nada hay sagrado o intocable para el pensamiento excepto la libertad de pensar>>

En nuestra Venezuela, la disidencia no ha escapado a los inquisidores de nuevo cuño, causa irreparable de luchas sangrientas en el siglo XIX e internas, en los partidos, a mediados del siglo XX y lo que va del XXI  y ello lo atribuimos, a unas premeditada intenciones dirigénciales, de no contar con una legislación electoral, partidista y participativa, adaptada a las experiencias adquiridas a lo largo de 52 años, de la aún vigente: “Ley De Partidos Políticos, Reuniones y Manifestaciones”, que ha permitido descontento, abusos y corrupciones al dejarle el campo abierto, a lo que el sociólogo Marco Tulio Bruni Celli << tentación autocrática>> en los partidos al negarse  a: <<apertura al dialogo y al flujo de las ideas, a la discusión doctrinaria y programática mediante una sana formación de opinión política en todos los niveles de la organización>> y Bruni  va más allá de lo teórico, al denunciar como “hábitos peligrosos” …el unanismo”, “quietismo”, “abajo firmantismo” “entubamientos”  y un “clientelismo” que conllevan aun pragmatismo, caldo de cultivo de la corrupción que minó las bases de los partidos democráticos venezolanos y a uno más peligroso: el “ Militarismo Chavista” (PSUV) en fin la negación al derecho natural de disentir que para el autor  Alfredo Keller: “Disiente quien opone razones a la ideología o a la praxis política dominante.  Disiente quien en el ejercicio de su libertad, critica o discrepa de la opinión de un tercero. Disiente quien opone su visión moral de lo que considera justo a lo que estima injusto o a lo que valora como bueno, positivo y beneficioso en contra de lo que cree malo, negativo o perjudicial.” Otro autor, Alberto Buela señala la naturaleza del disenso:

<<El acceso etimológico que nos permite el término disenso es el siguiente: Proviene del verbo latino dissero: examinar, discutir una materia, que se vuelca en el sustantivo dissensus que significa otro sentido. El sufijo dis, que proviene del adverbio griego δις y que en latín se tradujo por bis= (dos veces), significa oposición, enfrentamiento, contrario, otra cosa.  Así tenemos por ejemplo los vocablos disputar que originalmente significa pensar distinto, o displacer que equivale a desagrado, o disyuntivo que es no estar junto, estar separado. Disenso significa, antes que nada, otro sentido, divergencia, contrario parecer, desacuerdo>> El mismo autor analiza cómo algunos consideran el disenso como “Transgresión y rebelión”. 

La primera acepción se refiere a la Ley  y como tal se sanciona, pero en cuanto al rebelde” sostiene Buela  “es siempre de pocos, porque pocos son los auténticos rebeldes, porque pocos pueden recurrir al bosque como asiento de la libertad y vivir en él”…

Mal puede entonces legislarse sobre el “voto de conciencia”, más exigente en tiempos de la Inquisición o de cualquier régimen totalitario pero no, de un democracia “protagónica y participativa” recordemos entonces  a Valclav Havel…

“El disidente no aspira a cargos oficiales ni busca votos. No trata de agradar al público, no ofrece nada ni promete nada. Puede ofrecer, en todo caso, sólo su pellejo”. O al más antiguo juramento de fidelidad de las Cortes de Aragón al Rey Fernando el Católico en el Siglo XV:

“Nos, que valemos tanto como Vos y que juntos podemos más que Vos, prometemos obediencia si respetáis nuestros fueros y libertades y si no, no”.

Las precedentes realidades, se pueden apreciar  recientemente en la llamada “validación de los partidos” ante un CNE, hecho a la medida de los autores de mantener, durante 52 años, la citada “Ley de Partidos”, y allí están los resultados conocidos donde a la fecha, ninguna organización ha logrado apoyo de 200.000 ciudadanos o militantes, lo que delata el desprecio al común de los ciudadanos y más triste, de no contar con una juventud, que en otras ocasiones ofrendó sus vida por la democracia, con el agravante, que la llamada Constitución Bolivariana, fue vendida como “participativa y protagónica” disponiendo, dentro del ente Rector, una serie de principios  irrespetados, incluso una  “Comisión de Participación y Financiamiento” que no hace, ni lo uno ni lo otro, se blinda, en cuanto a lo último, a lo bombero – no pisarse las mangueras  — Aún con ello, los partidos que se han validado a pesar de las trabas, deben reinventarse a futuro, abriéndose al debate que unifica y deslastrándose del  enemigo de las disidencias e inquisidor de expulsiones con un cementerio de líderes que les estorban a la hora de sus lucraciones.

Todo indica entonces, la farsa de nuestra democracia, a nuestro juicio, partir del momento en que se impusiera en los partidos políticos el <Centralismo Democrático>> expuesto por Lenin, presa fácil, de lo que el periodista  Rafael Poleo llama: “Oligarquía Financiera Importadora” de la cuarta república, hoy socia vigente, de los “Boliburgueses” de la quinta, razones lógicas a sus interésese, de no permitir “participación”, “protagonismo” y menos “disidencias”. El militantes o es “cliente” o es borrego” y el ciudadano, un desamparado, a la espera que sus necesidades y aspiraciones, las puedan entender los “políticos” y no los “politipillos” de ambas especies, su  Financiamiento político y Declaración de bienes

¿De qué viven los políticos? Es una vieja interrogante de la que no se preguntó el filósofo Max Weber en su ensayo “La Política como vocación” pero nos da pista para su respuesta, al plantearse en los político una <<Ética de la convicción>> y <<Ética de la responsabilidad>> porque la democracia exige transparencia a tenor del pensamiento de los electores, así como la competencia, para alcanzar el poder. Sobre esos particulares, siempre escuche endilgarle a Napoleón Bonaparte, que una guerra requería solo de tres cosa para ganarla: ¡dinero, dinero y dinero!, lo que no hay que dudarlo, y en la política ha venido ocurriendo igual, más aún, en el reino de la alta tecnología que convierte al demonio en santo.  De allí, el derecho a saber ¿de qué viven los políticos?  — Que en nuestra Venezuela es tema tabú — En principio de sus sueldos de funcionarios de elección popular. Diputados, concejales y los electos a cargos ejecutivos: alcaldes, gobernadores, ministros, Presidente, que a diferencia de los primeros, cuentan con algunas partidas para vivienda, alimentación, teléfonos, escoltas etc., todo lo cual es válido, se corresponden con el cargo, pero es innegable que el asunto en cuestión, ha venido tornándose en una temática indiscutible, — coloquialmente — se asume el rol del bombero, que no  le pisa la manguera a su colega. Muy a pesar, de las posiciones de compañeros suyos de admirables honestidades política públicas y privadas, que  ha determinado como la corrupción administrativa, ha sido cado de cultivo para alcanzar liderazgos a fuerza de dinero, en mejor decir, compra de conciencias, dentro y fuera de sus organizaciones políticas, convertidas en una “nueva clase” a los leninista, llamados <<revolucionarios profesionales>> y aquí “clientela” del adjetivo clientelismo, que según Graciano << genera una dialéctica entre el líder y sus seguidores, en la medida en que aquel permita a éstos lograra acceso a recursos escasos de orden económico. No obstante, estos recursos no son siempre cuantificables ni inmediatos, están sometidos a la economía de don y contra don, y a la tensión histórica>> realidad ésta, que frena a uno y otro partido, por legislarse en materia de financiamiento político y tal ha sido la complicidad para evitarlo, que la vigente “Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política” de 1998, donde después de tan rimbombante título, solo en dos artículo establece:…”que no se podrán recibir donaciones  anónimas y que los partidos esta obligados a llevar una contabilidad especial”… …”que estarán a disposición  de la Contraloría General de la República”..¡Qué descaro! Así, se ha engañado, a los ciudadanos electores y se continúa…

“La Declaración Jurada de Bienes” ha resultado ser, otro burladero de esa clase política del “clientelismo”, el secreto mejor guardado, después que Rómulo Betancourt cumpliera con su correspondiente declaración,  en los  términos exigidos por la Ley de entonces, que no ha variado  — 30 días después de asumir el cargo y 30 al dejarlo – No es por casualidad, que vehículos, vivienda, yates y haciendas, figuran entre los bienes inmuebles más apreciados por  más de un manipulador de esas “Declaraciones”, nunca verificables por el ente contralor, como lo manda la “Ley de Salvaguarda del Patrimonio Publico”  modificada, para disminuir sanciones por consenso y un cambio de nombre: “Ley  Contra la Corrupción”, otro espantapájaros de la “clientela” que une a “tirios y troyanos” y es cuestión de citar al doctor Oswaldo Álvarez Paz, cuando dijera: <<Donde hay un copeyano ladrón, hay un adeco corrupto o viceversa>> todo lo contrario a un político decente, y si, a un politipillo.

Carlos Canache Mata, comprometido en la lucha contra la corrupción sumo su opinión. <<Cuando la moral pública se domestica y se hace permisiva, los pillos saltan el tinglado de la feria al gran escenario de la actividad pública, los drogadictos del dinero mal habido se convierten catones de cartón que se envalentonan y pretenden dictar lecciones a los mas, les cobra comisiones, por contratos concedidos, dragonean y buscan y consiguen poder político, los traficantes de influencia actúan como bucaneros de la corrupción los que se anestesian con el licor de la vida sibarita pasan a ser piratas de la vida social y los que nada valen pasan a valer más que los que valen más. Son los que se hacen ricos de repente, los potentados relancinos, los que amansan fortuna entre la noche y el alba, los que aparece sorpresivamente con caudales y cuentas bancarias de fuentes inconfesables>> (Sesión Conjunta de las Cámaras de Senadores y Diputados, con motivo al  177 aniversario del 5 de julio de 1811)

El  precedente análisis, de la “Visión adeca de Carlos Canache Mata” conlleva a una serie de interrogantes, que solo él pudiera responde, habiendo conocido las llamadas “Siete crisis contemporáneas del siglo XX” según el historiador Manuel Caballero  (Monteavila) donde a nuestro juicio aun estamos inmersos, lo que merecería grandes debates, para el rescate de la democracia formal, la constitucionalidad y el Estado de Derecho, lo que nos ha devuelto al siglo XIX y una de esas interrogantes a Canache Mata serian ¿Porque la dirigencia de Acción Democrática, no entendió el evidente deterioro del sistema, si el mismo, junto a muchos más líderes del partido, lo advertían? ¿Frenaron su enfrentamiento, por los altos niveles de corrupción, mejor definido por la historiadora María Elena Deluca como la “vinculación de la economía con la política”, (léase empresarios dirigentes politices  y militares) y finalmente que siente después de tantos años de lucha en la política venezolana?

Revisada la bibliografía política de Carlos Canache Mata, su actividad intelectual está intacta, ahora circunscrita al desarrollo del régimen militar-cívico, que ha vulnerado el Estado de Derecho, desconociendo elementales tratados internacionales sobre Derechos Humanos y cargando a cuesta, contundentes denuncias de corrupción y narcotráfico, que nos declara como “Estadio Forajido”, que aíslan la Republica. Sus análisis y reflexiones estimulan al  lector, a sumar esfuerzo para superar  la “crisis” de la democracia y en consecuencia, de sus organizaciones política sobre las cuales, como se ha expuesto, Carlos Canache Mata no fue escuchado, con el agravante, de las reciente  “elecciones primaras” para elegir candidaturas a las gobernaciones de estados, salpicadas de imposiciones y fraudes, que irrespetan a militantes, excluyendo a una “sociedad civil” cada vez, más desencantada del liderazgo político actual, que aleja las esperanzas de rescatar la democracia decente como fue concebida y lo que hemos llamado: “Visión adeca de Carlos Canache Mata” va dirigido especialmente a la juventud del partido, para preservarle como patrimonio histórico político venezolano,  con el liderazgo de Rómulo Betancourt.

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