JESUS ALFARO: “DE SHOPPING”

Nota para el lector: recomiendo este delicioso artículo del Dr. Jesús Alfaro, fino humorista, además de reputado médico. Salud

DE SHOPPING

                                                             

por: JESUS ALFARO

Recientemente paseaba por un centro comercial, eso que llaman MALL, los nuevos centros neurálgicos de toda población americana, con razón un escritor los denominó “las calles reales de las ciudades del siglo XXI”.

En las décadas de los 40 y 50  se iba al centro de las ciudades para ver y para ser visto, desde los sesenta los malls fueron construidos para esa misma función y además PARA COMPRAR. Estos modernos emporios comerciales se han hecho tan imprescindibles que han llegado a ser parte de la cultura estadounidense.

Caminaba tranquilamente disfrutando del llamado “vitrineo” cuando Maribel me dice “espérame un momentico, mientras me pruebo unos vestidos”, conociendo mi ganado busqué una silla en un cafetín cercano y me dispuse a tomar ese brebaje que en los Starbuck llaman café y desde ese de eso ya habían pasados unos 120 “momenticos”.

Aburrido y mareado por el constante pasar de gente, abrí una revista que estaba a la mano, era una publicación de corte seudo médica, parecidas a las que están en todos los consultorios y que hacen que la espera se haga más llevadera. El tópico principal de esa publicación era la obesidad como problema de salud y allí sí que se puso buena la cosa, la pasadera de gente se hizo interesante y me di a la tarea de analizar el sobrepeso en la familia norteamericana donde realmente las masas de carne y grasa que caminan sobre dos sufridos sneakers son cada vez más numerosas.

Son familias enteras que comparten impúdicamente la obesidad. Papá, mamá, los críos y hasta el perro mascota exhiben sin recato alguno y hasta orgullosos sus michelines abdominales y sus masas de la retaguardia.

Mucho se ha escrito sobre la obesidad y las causas incriminadas en esta patología son la comida de la cocina rápida y la falta de ejercicio. Se señaló a la población de USA como la más propensa a este flagelo, por la exagerada oferta de comida chatarra y la trampa de los programas de TV exhibidos en pantallas gigantes para aumentar el sedentarismo, pero últimamente se han sumado a esta lista de poblaciones en riesgo a países que compiten en el ranking de los pesos pesados del mundo. Brasil, Rusia, India y México forman parte de este top ten y lo que parecía imposible China sobrepasa a los Estados Unidos en el número de obesos de su población.

No cabe duda, la obesidad es un problema de salud de la sociedad moderna. Los gobiernos han tomado algunas medidas preventivas con leyes y programas para educar a la población. Se incentivaron las competiciones atléticas desde la edad escolar para combatir el sedentarismo y se dictaron normas para incluir mensajes de advertencia en las etiquetas de los productos, pero no es suficiente.

Las cajas de cigarrillos abiertamente indican el riesgo de muerte en sus carátulas y las personas siguen fumando. Es una lucha titánica, los gobiernos intentan la prevención y la industria aumenta la propaganda. En medio de esta controversia se encuentra el desprevenido consumidor que asume las consecuencias.

Los medios de comunicación han implementado campañas preventivas para el mantenimiento de la salud de la población y han cumplido con éxito su labor, pero hay veces en que realmente se les ha pasado la mano.  Desde hace años, la sociedad americana está en una obsesión por los programas dietéticos, las primeras manifestaciones fueron las dietas con nombre de autor. La dieta Scardale, la dieta Atkins, la dieta Dustan que sirvieron para llenarle los bolsillos a sus creadores y para reventarles el hígado a sus seguidores, por el exceso de carbohidratos, por el torrente de proteínas o por las cataratas de grasa que contenían en su esencia. Hoy afortunadamente han caído en el olvido.

Luego, le tocó el turno a las grasas, la demonización de las grasa insaturadas fue la meta a establecer. Se realizaron piquetes de protestas con pancartas que decían MUERTE A LA MARGARINA. Los laboratorios analíticos no se daban abasto para medir el colesterol bueno y el colesterol malo.

Era tema de conversación de la sobremesa el intercambio de las cifras del colesterol de cada uno de los comensales, hasta Maracaibo llegó la influencia del famoso ester sanguíneo y un alcalde de turno mandó a hacer una investigación del por qué en los últimos años habían aparecido tantos niños marabinos con el nombre de Colesterol del Bueno.

Los laboratorios hicieron su Agosto vendiendo Sivastatina para bajar las cifras de colesterol. Creo que al final ese round lo ganó el aceite de oliva.
Seguidamente le cayó mavita al azúcar, se llegó a decir que “al que coma azúcar, le cae”. Había que consumir edulcorantes artificiales, Sacarina, Nutra Sweet, Spartame, Stevia. Hasta los refrescos cayeron en esta onda anti azucarada y produjeron la Coca Cola Ligth, se consumieron toneladas de estos alimentos salvadores hasta que varios estudios revelaron que esos preparados incitan el apetito por las comidas fritas que aumentan el colesterol y con ello el riesgo cardiovascular, el consumidor de edulcorantes  desarrolla un deseo irrefrenable por los postres, le cambia la flora intestinal produciendo trastornos digestivos. Esto quiere decir que si te pela el chingo, te agarra el sin nariz

Ahora le tocó el turno al GLUTEN, una proteína insignificante y poco estudiada, pero ahora ha sido señalada como la última asesina del consumidor. Alguien por allí guindó en la red un tweet diciendo que cada vez que ingería gluten se le inflaba la barriga y caía en el síndrome de Delcy, el pedorrismo. Pues ese tweet se hizo viral y fue reproducido 188.000.000 de veces.

El resultado es que en las altas esferas del gobierno americano se les removió el piso y obligó a los productores a pegar etiquetas en todo producto comestible, Made in USA, con la advertencia GLUTEN FREE. No es que la proteína sea un peligro para su vida pero se le advierte al comedor de gluten que de ignorar esta regla se  convierte en un peligro potencial para visitas de cortesía y peor aún para las idas al cine con la novia tomadita de la mano. Si usted ingiere gluten corre el riesgo de ser un pedorro.

Ni el agua se ha salvado en esta razzia de protección al consumidor. La Organización Mundial de la Salud (OMS-ONU) ha denunciado desde hace años que las enfermedades hídricas son la principal causa de mortalidad en los países subdesarrollados. Esta noticia fue tomada al vuelo por la sociedad industrial y comenzó a embotellar el agua para supuesta prevención de enfermedades, el problema es que esa agua no era para distribución gratuita en los países pobres, sino para ser vendida en las grandes cadenas de supermercados de las sociedades más ricas del orbe. Nació la industria de las aguas minerales vendida en botellas que genera Ingresos mil millonarios a las embotelladoras.

El consumo de agua embotellada va en aumento en los últimos 10 años. Italia, Francia y USA encabezan la lista de consumidores de agua mineral. Si uno se pasea por los pasillos de los supermercados, encontrará más de 10 marcas que compiten por la preferencia del cliente (ojo, estoy escribiendo esto fuera de Venezuela). Las etiquetas y los nombres compiten por lo exótico, Spring Water, Fiji, Agua de Glacial, Agua de las Cascadas Heladas de Escocia y desde luego mientras más lejana la procedencia, más caro es el producto.

Se han gastado millones en campañas “saludables” para vender el producto, la última moda fue asociar el deporte con el agua embotellada. Fotos y vídeos con estrellas de cine sudorosas tras el esfuerzo de alguna carrera se ve recompensada con una agua cristalina helada proveniente de la lejana Islandia. Desde ese momento legiones de mujeres salieron a comprar su botellines como acompañantes de los leggies
y costosos zapatos de trotar como ajuar del ejercicio de moda, el running.

El negocio del agua embotellada es tan bueno que la poderosa Coca Cola, sacó su propia marca bajo el nombre Desani, Es la misma Coca Cola, pero sin color, ni azúcar, ni jarabe, ni coca, ni cola, es simple y pura agua y la vende al mismo precio de su bebida estrella. Tremendo negocio.

El problema es que todo lo bueno tiene su final. La población mundial está convencida que el agua embotellada es más pura y segura para su consumición; sin embargo, esto no es cierto, estudios bien llevados hechos por universidades americanas y europeas, echan por tierra esta teoría. Según la revista Archives of Family Medicine el agua embotellada tiene más contaminantes que el agua potable del chorro.

Otro estudio de la Universidad de Geneve en Suiza, llegó a la misma conclusión. Además un reporte del Comité para la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas, concluyó que el agua embotellada no es mejor nutricionalmente que el agua de chorro.

En USA, el 40% del agua embotellada proviene de la humilde agua de chorro, simplemente le hacen un proceso de filtrado y le agregan algunas sales para mejorar el sabor! son embotelladas en envases primorosos y les colocan etiquetas con soles, palmeras o lagos cristalinos para embaucar incautos.

Un estudio hecho por el National Resources Defense Council, encontró que una agua embotellada cuyo lema es “agua pura de glaciar” que adorna su etiqueta con un gran pedazo de hielo como fondo es simple agua tomada de un grifo en un galpón de las afueras de Detroit y otra marca que clama ser agua “agua de primavera” tiene sus llenaderos muy cercanamente situados al estacionamiento del basurero de la ciudad, eso sí, separados por un seguro muro de concreto.

Como conclusión de este estudio el comité consideró que tanto en Europa como en USA, el agua potable calificada para consumo humano es mas segura si se saca del chorro que de botellas muy bien decoradas.
Estaba inmerso en mis propias conclusiones acerca de las gordas y las aguas cuando un !Mijito despierta! me sacó del inframundo, era mi amado tormento quien después de haberse probado decenas de trajes no le había gustado ninguno y menos con esos precios en dólares que hay que multiplicar por 20.000. Pensé para mí mismo y para tranquilidad de mi bolsillo: al hombre bueno nunca le falta Dios.

PD. Esta crónica es válida para países del primer mundo, los países situados por debajo del trópico de Cancer favor abstenerse de los consejos aquí emitidos.

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