Gajos de Libertad, por Eduardo López Sandoval

Gajos de Libertad

Justin Trudeau libre con su familia

 Un viejo amigo nos dice que: “De la palabra patria se abusa muchísimo. Cuando haya un cambio de gobierno, va a haber que lavar la palabra patria con un buen detergente”, este amigo viejo es Rafael Cadenas, el poeta.

La palabra libertad, diferente a patria, no hay que sacarla del estante de la biblioteca para hacerla humana, la libertad es la piel, la sangre, las venas, la sonrisa, el latir: eres tú

Un viejo amigo nos dice que: “De la palabra patria se abusa muchísimo. Cuando haya un cambio de gobierno, va a haber que lavar la palabra patria con un buen detergente”, este amigo viejo es Rafael Cadenas, el poeta.

Patria es una palabra de las bibliotecas, hasta que sale de los libros y chisporrotea a la gente, y lo impregna y lo hace patriota, o no, y es antipatriota. Los que manejan el poder de los medios en Venezuela intentan acomodar con relativo éxito los significados, Semántica le dicen los estudiosos a esa ciencia de los símbolos y el sentido de las palabras, que el Poseso maneja de manera bien aceptable; es así que acomodan que el mejor humano es quien es patriota, por supuesto el mala gentuza es antipatriota, y ellos son los únicos patriotas: quienes no están con la revolución bolivariana son unos antipatria.

Hay otra palabra de nuestro cotidiano uso que requiere lavado y enjuague, abundante y urgente, por lo percudida que está, cual es la palabra libertad; uno de los más connotados líderes del régimen ha dicho, dirigiéndose a un país del primer mundo, en la forma más escatológica que pueda oírse, a Canadá: “es una colonia, que no tiene libertad”. Fue la respuesta a Canadá, que en el pleno uso de la libertad que le otorga el Derecho Internacional, impuso sanciones al gobierno de Venezuela. (Ojo, vale este paréntesis, sin salir del tema, porque de esto estamos precisamente hablando: Canadá impone sanciones al gobierno, a los enchufados, no al pueblo venezolano como ha querido hacerlo ver el régimen: más que contra la gente es en favor nuestro la medida). El dirigente bolivariano se ha referido a este hermoso país del Norte, como minimizándolo, como una colonia, que no tiene libertad.

La palabra libertad, diferente a patria, no hay que sacarla del estante de la biblioteca para hacerla humana, la libertad es la piel, la sangre, las venas, la sonrisa, el latir: eres tú.

A vuelapluma, mi pana lector, vamos a hacer el más breve análisis acerca de lo libre que somos los venezolanos, en comparación con la colonia británica criticada por el revolucionario bolivariano. Esta mañana, al despertar el día, te pregunto, ¿tuviste la libertad de tomar café? Si la respuesta es sí, ¿habías tenido la libertad de escoger y comprar la marca de café que te dio la gana sin hacer una interminable cola? ¿O te vino en la caja CLAP? ¿Tuviste la libertad de desayunar el par de arepas asadas, con queso de mano de la Misión de Marchena, y un chorizo de ajo carupanero, suero salado llanero, y rematar esa primera comida del día con tres gajos de naranja california y el café con leche y chocolate que te gusta tibio, con tu pan dulce? La pregunta anterior contiene más de una docena de productos básicos, –que no faltan en ninguna casa de una sociedad libre–, sumemos el gas doméstico, por lo menos, porque no se incluye detergente, transporte, gasolina ni peajes de colectivos armados. A vuelapluma: harina de maíz, aceite, sal, queso, chorizo, mantequilla llanera, naranja california, café, azúcar, leche, chocolate y pan,… y gas.

¿A cuántos de estos productos básicos tuviste la libertad de acceder? ¿¡No tuviste esa libertad!? Imaginemos la respuesta que nos daría el canadiense promedio a semejante pregunta. Seguro que la colonia inglesa tiene más libertad que esta República Bolivariana. Si las respuestas a las preguntas fueron afirmativas, seguro eres un enchufado, o tienes una lista de uno por diez para llevarlos a votar este domingo 15 de octubre, que te pusieron como condición para conservar tu corto salario: no eres libre. Deja esta lectura hasta aquí y vete a completar la lista, te informo que los votantes se te tornan escasos. Corre…

Como la precaria libertad con la que vivimos en Venezuela está más que entendida, la sentimos en el latir de todos los días, saltemos el Atlántico para hablar de la misma libertad, la pretendida de los catalanes. El presidente de la región, Carles Puigdemont, manifiesta que ellos apoyan la “autodeterminación de todos los pueblos” ¿Todos los pueblos? No. Ellos, los españoles de Catalunya, discriminan, hablan de la autodeterminación de los pueblos principales. Con lo que dicen que hay pueblos secundarios, y quién sabe si terciarios… Por supuesto, ellos, los catalanes, se consideran un pueblo principalísimo. Por si fuera mucho, el parlamento regional catalán se ha pronunciado en contra de convocatorias similares de “libertad” propuestas por los pueblos de Kurdistán y el Sáhara. No hemos tenido, en esta orilla izquierda del río Guárico, acceso a los razonamientos parlamentados, pero,… ¿será que los consideran pueblos secundarios? Argumentamos, en cualquier caso, a los españoles de la región de Catalunya, a ti catalán, que de paso te recuerdo en Venezuela no tienes la fama de gallego, que en la unión está la fuerza, lo que concluye que en la división está la debilidad. Hablando de gallegos,… ¿qué pensarías si esta gente de repente se pone catalán y tocara la fibra nacionalista de su pueblo y convocara un referéndum para independizarse? Tú has dicho que apoyas la autodeterminación de todos los pueblos, entonces, ¿hay que apoyar la independencia de los pueblos de Rivas y de Móstoles, y los vascos y extremeños? Para hablar de la Madre Patria. En esta patria hija, ¿es válido considerar la independencia de los maracuchos, guaros, gochos y orientales? ¿Y vale que los llaneros de Colombia y Venezuela nos hagamos los catalanes y hagamos nuestro propio Referéndum independentista? Pregunto…

Por ese camino más que la Libertad van a lograr la Soledad. Ya no podrás ver jugar la oncena del Barcelona con el Real Madrid… Para decir lo más petito…

Nota para los gallegos, petito es chiquito en catalán.

Nota fuera de tema: Ramonote Mandefuá, el profesor de Historia de Venezuela, jubilado, el mismo que votó por primera vez en contra del dictador en el plebiscito de 1957, va a votar en las elecciones del 15 de octubre: ídem.

 

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