Manuel Milián Mestre: El Éxodo

El Éxodo

 

Llevaba más de dos años anunciando a quien quisiera oírme que gran parte de las empresas significativas catalanas, o en Cataluña, tendrían preparado su plan B en caso de una hipótesis independentista.

Casi nadie me creía, o me tachaban los menos de visionario, los más de apocalíptico. Un idiota, que se creía sabio, me tildó de “terrorista informativo”. Era yo sin duda una voz que clamaba en el desierto, como reza el Evangelio.

A la vista están los hechos. Subido el tono del lamentable Puigdemont, arrastradas las aguas por la soberana insensatez de la CUP, perdido el oremus por Junqueras, entre falacias, mentiras, excesos, verdades e imprudencias, el mundo económico no subvencionado ha dicho basta (y algún subvencionado también), salvo patronales espurias con vocación de partido o patriotas notabilísimos que ya habíanse trasladado a Irlanda para rehuir aquí sus impuestos ¿A quién le puede sorprender semejante desarmonía?

Quisiera haberme equivocado, pero el tremendo error del nacionalismo independentista radica en su confusión entre propósito y realidad. Sus ojos no especifican los entornos, los perfiles de las cosas y sus leyes axiomáticas casi físicas, sino que teñían de color conveniente aquello que percibían: “todo es del color del cristal con que se mira”. O un defecto óptico-cerebral alarga las figuras, cual le sucede al Greco con sus afiladas anatomías de los Apóstoles.

El estrabismo político, la miopía ha sido tan profunda que cegó la visión de los políticos en un ejercicio extremo de insensibilidad, sordera e imprudencia. Es de Cristo la cita: “sed prudentes como las serpientes”. La prudencia política que Platón aconsejaba a los gobernantes se ha eclipsado, por inexperiencia, o por insensatez.

La consecuencia apreciable ahora es esa desarmonía entre Política y Economía que se ha producido en Cataluña. Un divorcio que dejará una barrera o una sima para años de difícil pronostico ¿Cómo la sociedad más avanzada, más realista, más laboriosa, más industrial de España, ha podido alcanzar semejante despropósito?

Entre mayo y octubre de este año dos veces alerté severamente a los empresarios de Foment del Treball Nacional de lo que se nos echaba encima. Su respuesta fue silencio. Ni siquiera tuvieron aliento para argüir que era exagerada una cita de Lenin sobre la cuerda para ahogar a los necios capitalistas.

A la vista de los acontecimientos empresariales de la pasada semana, de esas fugas precipitadas de Grupos bancarios y de grandes empresas, que nadie se lleve a engaño con pretextos de nula consecuencia para el bienestar de la sociedad catalana: pesarán sus efectos sobre Hacienda, sobre los puestos de trabajo, sobre el crecimiento de las empresas, sobre los mercados externos, sobre las inversiones ¡Basta ya de mentiras! Este éxodo repercutirá sobre el bienestar de los catalanes –independentista o no-  y las veleidades “revolucionarias” de un izquierdismo radical cancelarán sin duda empresas y puestos de trabajo.

Los lamentos tardíos de ahora son lágrimas en el mar. El daño  se ha encarnado y la fuga puede ser una realidad, como cierta es la traslación de ahorros a otras cuentas del perímetro exterior de Cataluña: Aragón, Comunidad Valenciana, Madrid…

¿Acaso estas eran las garantías que enunciaban los grandes economistas internacionales del Colectivo Wilson? ¿Era esta la previsión de ese personaje pintoresco por algunos glorificado, como Salas Martín? Casi nunca los economistas acertaron en sus profecías de futuro (ahí queda lo que dijeron entre 2005 y 2008), aunque sí a posteriori, cuando el mal era irremediable, explicaron las causas.

Sabios con retraso en el mejor de los casos. A este fatalismo yo le pongo una tilde: que cuiden de su funambulismo  o fantasía, o que callen de una vez para que se escuche el seny, ese sentido común del que, al parecer, adolecen. Que cuiden de las causas exógenas (que también existen) y que reflexionen en el buen sentido de que es mejor no ser vencidos que simplemente ser ganados ¿Me entenderán?

Manuel Milián Mestre

Madrid, 9 de octubre de 2017

Buenos días,

Compartimos texto original del autor.

Publicado hoy en El Mundo, edición Catalunya.

Blanca Lafuente

M3, Análisis y Consultoría Económica, S.L.

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