72 AÑOS DEL GOLPE QUE “NO” DIMOS   por Alfredo Coronil Hartmann

72 AÑOS DEL GOLPE QUE “NO” DIMOS

 

 A lo largo de la Historia se repite, hasta la caricatura, la constante de la falsificación del devenir de los pueblos y naciones, como rasgo reiterado de los políticos tracaleros. Esos compadritos, como los define el lunfardo o fabla del arrabal porteño: Hombre del bajo pueblo, vano, engreído y fachendoso// hombre de cualquier condición social que tiene las cualidades dichas// perteneciente al compradito o que condice con sus hábitos y costumbres// individuo del suburbio porteño que imitó al compadrell valentón (BRA)// pisaverde. Farsantesirremediablemente baratos que cada día parecen ser mas numerosos en la política venezolana, no solo en el esperpéntico gobierno, sino también en la oposición.

Un joven y muy talentoso politólogo, de mi mayor amistad, acuñó la mortificante expresión: “…el triunfo moral del chavismo”. Si miramos a nuestro derredor y tropezamos con personajes como Ramos Allup, tendríamos que admitir que tiene razón. Henry que imita descaradamente a Betancourt, a quien vio una vez en toda su vida, de la mano de su padre médico, pero con quien nunca interactuó, piensa que se trasmuta en Rómulo, copiando los manerismos que le atribulle, y termina pareciéndose mucho más a Diosdado Cabello con su mazo y su vocabulario -definitivamente- compadrito. Las palabras del gran conductor popular que hoy se consideran rebuscadas, provenían de haberse devorado a los autores del Siglo de Oro, así como a toda la generación del 98, especialmente a Don Benito Pérez Galdos, a Unamuno ( con quien llegó a cartearse) a Don Ramón María Del Valle Inclán, a Manuel y Antonio Machado.  Detrás de aquellos sicofantes, parafernalia, multisápidas, heredoresentidos, estíticos intelectuales, periclitado y tantos otros vocablos había un gran lector, no un farsante diletante. Esa es la vaina: esos zapatos son muy grandes para un petimetre valenciano, que se hunde en mares de mitomanía y necesita reescribir la Historia porque nunca estuvo en ella.

Pero mas allá de la forma, lo fregado es dar la talla en lo sustantivo, no “arrugar”. Es muy difícil si se tiene un tropismo por la patineta, los cabildeos oscuros y la pastelería política. Decir groserías, gritar, montar espectáculos como la evicción de las gigantografías de Chávez y del Bolívar lombrosiano, es mucho más fácil que mantener los valores éticos de un partido que nació para combatir el nepotismo, el ventajismo, el atropello y para no tranzarse con los despotismos ni con la corrupción.

La caricatura es un arte que respeto y aprecio, pero es un arte exigente, crea su propia realidad, pero a partir de verdades existentes, no las inventa ni falsifica, puede exagerarlas y buscar el ángulo humorístico, no las  hace aparecer a partir de una pura fantasía.

Y así en un delirio electoralista, jugando siempre sobre seguro -él, su persona, se entiende- pretende cambiar la vida del hombre que quiere tomar como fachada, entresacando una carta de Betancourt fuera de contexto, escrita en determinada fecha, para determinada circunstancia, pretendiendo taparse con ella y ocultar sus plumas. Así, en esa insólita Historia Chavista de Venezuela, escrita por Ramos Allup, un hombre como Rómulo, que antes de haber cumplido 21 años, disparaba un fusil contra el Cuartel San Carlos, en un país gobernado por Juan Vicente Gómez, sería un precavido poltrón. Entonces podemos entender su silencio ante una fecha inescapable y aún muy polémica, como el 18 de octubre de 1945, de la que hace dos días se cumplieron 72 años, sin ánimo de historiar ese episodio capital de nuestra historia y de la historia de Acción Democrática (sobre el cual tengo publicado desde hace muchos años un corto ensayo). No fue con votos que sacamos a Medina, tampoco Medina era un dictador, ni un sanguinario; simplemente no fue capaz de entender la necesidad de un cambio histórico ya inaplazable, seguía creyendo que solo los tachirenses podían ser presidentes y cosas así, imagínense la enormidad de compararlo con estos facinerosos cleptómanos y  mitómanos. Sería una canallada. Y Leonardo Ruiz Pineda, Carnevali, Pinto Salinas, Castor Nieves Ríos, Luis Hurtado Higuera, el Teniente León Droz Blanco, el Capitán Wilfrido Omaña y unos cuantos más ¿que fueron? Para Ramos y su comandita de farsantes, unos monstruos sedientos de sangre, radicales e irresponsables, así como los que sobrevivieron pero se la jugaron igual y la lista sería interminable.

Eso fue Acción Democrática, allí no había dirigentes pedófilos, ex-gobernadores con innumerables asuntos oscuros,  expedientes sin terminar de instruir, juicios nunca aclarados, “paralizados”  ¿A cambio de qué?

Lo mas lúcido de las generaciones de 1928, 1936, 1945 de 1948. A los pocos días del 18 de octubre, Rómulo llamaba a Rafael Caldera y el muy joven abogado yaracuyano era designado Procurador General de la República. El centro y la izquierda democrática sellaban un pacto de adversarios políticos que le dio a Venezuela los mejores logros de su Historia. Y todo, Henry, sobre los resultados de un golpe ¡Que horror! ¡Henry, no de ruborices! Se sabe de muy lejos que “para hacer una tortilla hay que romper los huevos“, si se les tiene miedo o simplemente se carece de ellos, nunca habrá tortilla, tendremos otra cosa que, porque no tengo vocación escatológica, considero innecesario mencionar.

 

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