EDUARDO MACKENZIE: Santrich saque sus manos del Congreso de Colombia

Santrich saque sus manos del Congreso de Colombia

 

Por Eduardo Mackenzie

@eduardomackenz1

25 de octubre de 2017

Hay que felicitar el presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Lara Restrepo, quien decidió prohibir el ingreso al Congreso de los tenebrosos jefes de las Farc que se pasean por el país, en estos días de falso “postconflicto”, como en tierra conquistada.

¿La actitud de Rodrigo Lara es el signo de que hay un renacer de la dignidad colombiana frente al crimen organizado?

¿Significa que nuevos sectores de la clase política, que antes apoyaban el gobierno de Juan Manuel Santos, están despertando de un letargo? ¿Qué están saliendo de la hipnosis en que cayeron por cuenta del “proceso de paz”?  ¿Qué se dan cuenta que las Farc, a pesar de la abdicación de Santos ante todas sus pretensiones,  no han cambiado y que la amenaza que ellas representan se ha redoblado?

Esperemos que Rodrigo Lara no se deje intimidar y no eche marcha atrás en su determinación de hacer respetar el Congreso de Colombia. Pues Santrich quiere seguir haciendo de las suyas y ha lanzado una ofensiva de insultos y de maniobras secretas para vengarse del presidente de la Cámara de Representantes. No le perdona que él quiera cerrarle las puertas del Congreso a la subversión armada.

Todo el mundo recuerda la incursión ilegal de Santrich el 12 de octubre pasado en la comisión primera de la Cámara de Representantes. Con la complicidad de una politiquera del partido verde, el vocero de las Farc se instaló, tomó la palabra e insultó a las víctimas que se hallaban en el recinto al pretender justificar desde esa tribuna los crímenes y atrocidades cometidos por las Farc durante cinco décadas.

Por fortuna hubo en esa comisión un representante que protestó ante esa provocación. Edward Rodríguez, víctima de las Farc (su hermano fue asesinado por la organización narco comunista),  le gritó a Santrich  que era un “asesino” y que no debía hablar allí hasta que no sea juzgado y no pida perdón a sus víctimas. La respuesta del terrorista fue la rutinaria: amenazó al representante del Centro Democrático con entablarle un pleito, uno de esos que los abogados de las Farc saben montar con trucos y testigos falsos. Uno de los auxiliares de Santrich le gritó “paramilitar” a Rodríguez, anunciando cual será la acusación que los bandidos marxistas esgrimirán contra el diputado Rodríguez. El mismo día, Santrich reanudó sus esfuerzos. Para exhibirse como una mansa paloma afirmó en las redes sociales que nadie podía llamarlo asesino pues él había sido “amnistiado”.

Falso, le respondió el ministro de Justicia. Enrique Gil Botero explicó que Santrich no ha sido amnistiado y sigue siendo un reo que debe pasar por la justicia. Si un obscuro juez de Pasto, donde Santrich tiene agentes, le firmó una sentencia de “amnistía de iure” por unos crímenes, ello no exime al jefe comunista de presentarse ante la justicia para responder por los otros crímenes que cometió, sobre todo por aquellos de lesa humanidad los cuales, como todo el mundo sabe, no son prescriptibles ni amnistiables. Luego la situación jurídica de Santrich está lejos de ser clara y sus ínfulas de hombre que no le debe nada a la justicia las acaban de destrozar el ministro de Justicia y el presidente  de la Cámara de Representantes.

Rodrigo Lara Restrepo es un cuadro dirigente de Cambio Radical, partido que dirige el ex vicepresidente de Santos, Germán Vargas Lleras. Es hijo del liberal Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia asesinado en Bogotá por el cartel de Medellín el 30 de abril de 1984.

Rodrigo Lara, quien en julio pasado, al comenzar su presidencia de la Cámara de Representantes, dijo que su deber consistía en “sacar adelante los proyectos de implementación de los acuerdos con las Farc”, acaba de hacer una distinción importante sobre las actividades de las Farc en el medio parlamentario. Reveló que los jefes de esa banda están tratando de penetrar el Congreso y las instituciones con el argumento de que fueron autorizados  para “hacer pedagogía de los acuerdos”.  “Pero una cosa es hacer pedagogía y otra  es hacer proselitismo”, argumentó Rodrigo Lara. Esa distinción es clave. Las Farc tratan de confundir las dos nociones para abrirse puertas en todas partes, de manera abusiva.

La actuación de Santrich en la comisión primera fue, en efecto, contraria a toda pedagogía: fue proselitismo, provocación e intimidaciones, lo que constituyó una violación del compromiso de hacer pacíficos discursos sobre los pretendidos acuerdos que, de todas maneras,  fueron repudiados por los colombianos en el plebiscito del 2 de octubre de 2016.

“No es un abuso (prohibir la entrada de los jefes de las Farc al Congreso), declaró Rodrigo Lara Restrepo. “Desde que yo asumí la Presidencia de la Cámara ellos [los civiles designados para ser voceros de las Farc en ese lugar] han venido ingresando al recinto. A mí siempre me llama el director de seguridad, el coronel Bernal, y me dice ‘están esos señores acá, ¿usted autoriza el ingreso?’. A regañadientes lo he hecho pero no por ellos sino por respeto a los representantes que los han invitado a foros y audiencias. Yo les dije esto se va a convertir en una provocación, porque ellos tienen autorización para hacer pedagogía de los acuerdos, mas no para hacer proselitismo”, agregó.

Otro detalle que los electores deberán tener en cuenta al momento de votar en 2018 es la constatación hecha por el presidente de la Cámara de Representantes, quien explicó a la prensa que los representantes del Polo de Petro y del Partido Verde “están convirtiendo esto en una provocación para los colombianos”, y que “lo sano es que restrinjan la invitación a estos señores [de las Farc] o que lo hagan cuando ya formalmente se hayan sometido  a un juez”.

Las malas lenguas del santismo acusan a Rodrigo Lara de haberse pasado al uribismo desde el momento en que Germán Vargas Lleras decidió abrir una campaña de firmas para ser candidato presidencial.

La pregunta es: ¿tal cambio de actitud ante las Farc y sus letales acuerdos es un simple viraje con miras electorales?  ¿O ello responde a una evaluación más fina y realista de lo que implica para el país la implementación de los acuerdos Santos-Farc? ¿O es una combinación de las dos cosas? Es muy temprano para saberlo. Pero habrá que saberlo perfectamente. Luego observemos con la mayor objetividad  y sentido del detalle cada paso que dará esa formación. El destino del país está en juego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s