JURATE ROSALES: EL DESTINO DE VENEZUELA SE ESTÁ DECIDIENDO EN RUSIA, entrevista con Marisol Naranjo (?).

Marisol Naranjo o … CCS: entrevista a Jurate Rosales:

EL DESTINO DE VENEZUELA SE ESTÁ DECIDIENDO EN RUSIA

Esta poco usual entrevista se debe a una exigencia de la directora de Zeta, Júrate Rosales, cuando escribió textualmente a Rafael Poleo, el fundador y editor de ese medio: “Hay que pensar en ponerte a ti en portada y hacerte hablar, porque necesitamos luz para ver más claro en medio de esa oscuridad. Te recuerdo que a la gente ya dejó de importarle la política y los políticos, cuando no hay comida, ni transporte, ni atención médica y el último esfuerzo terminó con un cacareado júbilo de Maduro”.

Rafael Poleo respondió dando una descripción sin piedad de la actual situación de Venezuela. Sometido a preguntas directas, el entrevistado describe a los actores políticos del momento, uno por uno, y revela hechos determinantes que ponen lejos de Venezuela la decisión sobre su propio futuro.

Por Júrate Rosales

Disgustado con todo, Rafael Poleo no pensaba escribir su Péndulo de esta semana, pero le hemos sacado su embuchado forzándolo a una entrevista que lo substituya. El resultado así es más consistente, unas declaraciones en las cuales se pasea por cada jefe político venezolano (Ramos Allup, Borges, Capriles y muchos otros).
Poleo es un hombre a quien se le ha visto pagar el precio de sus lealtades. Por su lealtad a Betancourt y Leoni se le tildó de agente de la CIA cuando estos presidentes eran demonizados por una izquierda que luego habría de corregir esos y otros criterios. Su ortodoxia betancourista le valió dos exilios dentro de las trifulcas adecas. Desechó la posibilidad de una amistad que Chávez le solicitó públicamente y lo adversó casi desde el comienzo desembocando en un destierro que anda en su octavo año, con dos órdenes de captura. Ahora es caricaturizado por intentar una alianza entre Acción Democrática y Primero Justicia como eje de la unidad de las fuerzas democráticas para enfrentar la dictadura y asumir la reconstrucción del país.
¿Cómo, a sus ochenta años, ve el presente y el futuro inmediato, el periodista que dirige medios de comunicación desde que tenía veintitrés y ha sido amigo o enemigo íntimo de los más importantes políticos venezolanos? De él, Carlos Andrés Pérez dijo que “tiene que ser de la CIA, porque de otra manera no puede saber las cosas antes que yo, que soy el presidente”. Nunca fue de la CIA, ni falta que le hace, porque sabe más sobre Venezuela que todas las organizaciones foráneas.
Jurate Rosales. – Siempre planteó la unidad de los partidos democráticos como la condición “sine qua non” para derrocar la dictadura. ¿No le parece que los partidos ya no son representación suficiente de la Venezuela democrática?
Rafael Poleo: – Con sus persecuciones, tiranías y dictaduras nos acostumbraron a huir de las militancias, lo cual ha dificultado la creación de esos instrumentos necesarios para que el ciudadano participe en la política.

Se han necesitado voluntades y dotes organizativas como antes la de Rómulo Betancourt y ahora la de Julio Borges para construir un partido. Lamentablemente, por la hipertrofia económica del Estado, en Venezuela caímos en la aberración del partido clientelar, lo cual contribuyó a hacerlos odiosos. Eso lo aprovechan quienes tienen vocación de poder, pero no capacidad para crear una organización, para clamar por una democracia sin partidos, que sería como un arroz con pollo sin pollo.
JR – Apenas empieza a hablar y ya muestra veneración por Betancourt y debilidad por Ramos Allup y Julio Borges. ¿Hay desdén hacia quienes, como María Corina, no se basan en un partido propiamente dicho?
RP- En su generación, la del 28, aún no superada, Betancourt fue quien entendió que el partido era el instrumento natural para el ejercicio democrático y reuniendo conceptos suyos con los de otros talentos de su generación, como Alberto Adriani y Juan Pablo Pérez Alfonzo, concibieron un proyecto de país realizable. Lo impulsó con la colaboración de grandes ciudadanos como Rafael Caldera, que dieron continuidad al país que disfrutamos hasta que el sistema colapsó en 1998. Saltando generaciones menos creativas, llegamos a esta época desastrosa, en la cual Henry Ramos Allup logró reactivar el partido de Betancourt y Julio Borges pudo crear una alternativa válida que reemplaza a la democracia cristiana copeyana. Las naciones se crean con instituciones y los partidos son de las más importantes para su funcionamiento. Aprecio el trabajo de estos hombres que han creado o fortalecido esas instituciones. Independientemente de mis afectos, o de sus virtudes y defectos, aprecio a las personas por su obra
JR- Insisto: ¿eso no deja de lado valores como Leopoldo López, Manuel Rosales, María Corina Machado, Antonio Ledezma, Henrique Capriles?
RP- Leopoldo creó un partido y sé que tiene un concepto del país que debemos hacer. Se retrasó por el muy costoso error de dejarse encarcelar por un régimen al cual Cuba enseñó los crueles métodos usados por la Stasi estalinista para quebrar a un hombre. No lo quebró, pero el retraso ha causado el eclipse parcial y temporal de Voluntad Popular. En cuanto a Manuel Rosales, también ha hecho un partido, pero, por la ausencia prolongada del fundador, en este caso condenado a un largo destierro, y la extraña desaparición de Pablo Pérez, Un Nuevo Tiempo no logró convertirse en un partido nacional.
JR- ¿Cuál es el futuro previsible de esos partidos y sus líderes?
RP- En los altos niveles de la socialdemocracia mundial, que por cierto viene ahora en una ofensiva que la replanteará, se piensa que Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo deben constituir una suerte de federación de centro izquierda. Eso dependerá de la honestidad con que el tema se discuta entre sus dirigentes.
JR- ¿Honestidad?
RP – Sí. La que tuvieron Betancourt, Caldera, Villalba y Larrazábal, hombres que pensaban primero en Venezuela, jugaban limpio y tenían palabra.
JR- ¡Vaya advertencia! ¿Qué de los demás mencionados?
RP- Sería una lástima que por su empeño en llegar a presidenta de un solo brinco, María Corina no le dé al país lo que puede darle. Su partido no existe sino como una comunidad de simpatizantes. Para no frustrarse debe ingresar en una de las grandes corrientes nacionales y allí darse, renunciando a protagonismos, demostrando eficiencia de Estado. En un gobierno de transición, la veo Canciller, pero ese cargo lo quiere su socio accidental.
JR.- ¿Quién?
RP- Diego Arria.
JR.- ¿Qué papel juega Arria?
RP- El de siempre, un cortesano y componedor de alto nivel. Han enredado a María Corina, una figura fresca, en un proyecto financiado con dinero que se estafó a la nación venezolana, al cual María Corina, persona decente, es naturalmente extraña. Ledezma, desesperado porque la prisión le disolvió su aparato político en la capital y lo sacó de la lista de presidenciables, también ha caído en esa trampa. Antonio sabe que siempre he defendido lo que le considero legítimo, que es su liderazgo en Caracas, pero en su caso también ocurre que la conducta se le distorsiona por el empeño en ser presidente sin tener el necesario músculo
JR- Parece que no quieres hablar de Capriles.
RP-Realmente es delicado. Un personaje extraño, sin vida personal aparente y de desconcertante conducta política. Llego a la conclusión de que es frío e implacable y no sé si tendrá los escrúpulos que exigimos quienes nos formamos bajo la influencia de los grandes próceres de la democracia.
JR.-  Por el contrario, precisamente por haber tenido el escrúpulo de no arriesgar vidas, fue que aceptó la derrota presidencial cuando según las cifras, podía haberse considerado  electo.
RP- Me remito a lo poco que se le conoce a un hombre público que jamás exteriorizó una idea aunque suponemos deba tenerlas. Su proyecto de país es un misterio bien guardado. Su biografía está llena de episodios extraños. Fue preso acusado de encabezar el asalto a la embajada de Cuba el 11 de abril de 2002, y salió de allí amigo de los castristas, por un acuerdo cuyos términos son desconocidos. En esos días anunció que quería para Venezuela un gobierno como el de Lula. Como candidato presidencial dejó lelos a los anti-castristas al declarar en pleno Miami que en las relaciones de Venezuela con Cuba no veía nada que cambiar si llegaba a presidente. Semanas después, Raúl Castro entregó en concesión a Odebrecht los cañaverales cubanos -no para hacer azúcar, sino alcohol etílico, lo cual cito porque Capriles es rigurosamente abstemio. Sus únicos amigos conocidos son un operador administrativo estrechamente relacionado con Brasil y el operador político Oscar López, ahora exiliado en Miami.
JR- Estás dibujando un ser frío, que no es el caso.
RP- O un genio, o una estaliniana voluntad de poder. Cualquier cosa. No sé. Nadie lo sabe.
JR.- Es un hombre que carga en su formación los recuerdos familiares del holocausto y esto marca una actitud que mezcla la extrema prudencia con igual dosis de extrema audacia, lo cual da la clave de su trayectoria política. Pero dejemos el tema. Hablemos más bien de lo que está pasando y puede pasar con Venezuela, que es lo que duele.
RP– Como bastante se lo advertí a Chávez en largas conversaciones que teníamos cuando me exponía su proyecto, hemos terminado perdiendo la soberanía entendida no como himno patriótico, sino como capacidad de disponer nuestro destino y administrar nuestro patrimonio. Es una realidad difícil de revertir y tenemos que movernos en ella. Lo que nos pase lo decidirán entre el presidente ruso Vladimir Putin y el secretario de Estado americano, Rex Tillerson.
JR- Es algo que aparentemente ningún político venezolano quiere entender, quizás porque nadie quiere profundizar en ese tema.
RP- Tú sí que me entiendes, por la experiencia de una vida que empezó en las faldas del Polo Norte con la Guerra Mundial, pasó las pruebas de las invasiones nazi y comunista, y ha venido a culminar en el trópico. Sabes que la vida de los hombres está determinada por hechos ajenos a su control.
JR- ¡Un momento! No soy motivo de esta crónica.
RP– Está bien. Nunca pude ganarte una discusión. El caso es que lo que pase en Venezuela no estará determinado por los pleitos miserables entre políticos que quieren ser presidentes, sino por lo que Venezuela es en el tablero internacional: petróleo. De ese excremento del diablo al cual debemos nuestra felicidad y nuestra desgracia, recibimos una nueva sorpresa con la discreta información, que sospechosamente pasó bajo la mesa, de que en las bocas del Orinoco se ha comprobado la existencia de un bolsón de gas y petróleo mayor que el de la península Arábiga. Por supuesto, las grandes potencias no pueden dejar esa riqueza estratégica, que de paso plantea el negocio más grande conocido en la historia de la humanidad, en manos de Maduro y Diosdado.
JR- Entonces, ¿en manos de quién?
RP- Ellos sabrán.
JR- Pero de eso no se habla, o sólo hablas tú…
RP- Eso pasa por las dimensiones involucradas. Una hormiga no sabe si el promontorio bajo el cual se afana es un elefante o una montaña. Un problema de tiempo y espacio. Por ese pensamiento de hormigas creen que Henry Ramos o Capriles pueden tener un peso real en los acontecimientos y que el presidente de Venezuela lo deciden electores de Caracas o Maracaibo.
JR- Lo que sugieres es gravísimo.
RP- Hace tiempo tú misma publicaste en “Zeta” que Guyana había dado a Exxon Mobil concesión para buscar petróleo en aguas territoriales del Esequibo. Pues bien: encontraron allí la mayor reserva energética del planeta. Por eso Tillerson, presidente de Exxon Mobil, asumió la conducción de la política internacional de Estados Unidos. Tiene que negociar los contratos de explotación con Guyana, que es miembro del Imperio Británico, y Venezuela, que es del mini-imperio cubano, pero subrogada a Rusia desde que hace unas semanas Maduro habló con Putin y éste le ofreció un apoyo financiero precario que le permitirá a Maduro llegar a fin de año. Mientras tanto, el diferendo entre Venezuela y Guyana por el Esequibo, que estaba dormido, Naciones Unidas lo activó y puso en manos de un calificado árbitro que el año próximo lo llevará al tribunal de La Haya. Es que Estados Unidos necesita una situación de legalidad y para establecerla en Venezuela se necesita el concurso de la Unión Europea, que lo retrasó hasta asegurarse que sus petroleras participaran del gran negocio esequibo. Ahora Putin entra en el juego como protector de Maduro y Tillerson tiene que hablar con él.
JR- Creo conocer bastante cómo funciona Rusia, donde las históricas fuerzas de expansión territorial y de poder superan cualquier concepto económico. Si Tillerson había cuadrado con Rusia una “joint venture” para que Exxon Mobil y los rusos exploraran Siberia en busca de petróleo, para Putin eso no fue por dinero, sino por lograr un pequeño control sobre una empresa americana en su territorio. Eso se congeló porque Trump lo planteó en términos de conflicto con China, provocando la reacción de intereses americanos vinculados a los chinos. Ahora Putin debe estar cuadrando con Tillerson su participación en el Esequibo a cambio de someter a Maduro y para meter un pie en América. No se trata de dinero, sino de poder. ¿La idea sería someter a Venezuela a los dos imperios, el americano y el ruso?
RP- Sí. Debe suponerse que a Maduro le darán la ansiada impunidad. Maduro y Cilia se irían primero a Moscú, que ahora es una ciudad vibrante, y más adelante irán pasando discretamente a Europa. Maduro no puede negarse a una indicación de Putin.
JR- ¿Y Diosdado?
RP- Algo habrá que arrojar a los leones.

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